La máquina de abrazar

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En un abrazo tradicional intervienen factores físicos y emocionales. Eso es lo primero que hay que tener en cuenta antes de plantearse la idea de hacerse con una máquina abrazadora como ésta.

Porque, a nivel físico, el mamotreto puede ser más o menos eficiente realizando el trabajo de apretujarnos de forma suave y placentera. Pero por mucho que la robótica haya avanzado en los últimos años, aún estamos lejos de poder substituir el cariño de un ser humano por el de una máquina.

Al proyecto de Lucy McRae aun le queda mucho margen de mejora. Hoy por hoy es sumamente rudimentario; ni siguiera funciona con electricidad. Para activarlo es necesario que otra persona mueva una manivela a mano.

Es de suponer que, al final de la sesión, tanto la abrazada como la operaria se fundirán en un fraternal abrazo de los de toda la vida.

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