Cabina para facilitar el chequeo del cáncer testicular

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La idea a transmitir es sencilla y dirigida a todos aquellas personas (utilicemos lenguaje inclusivo en esta ocasión) que llevan entre las piernas una bolsa escrotal rellena de, normalmente, un par de testículos.

Los testículos son una de esas partes del cuerpo proclives a verse afectadas por la maldita enfermedad del cáncer, pero, al menos, tienen la ventaja de que es muy sencillo hacerse una autoexploración para detectar lo antes posible cualquier anomalía en ese sentido.

En Nueva Zelanda se han propuesto concienciar a este sector de la población promocionando esta pequeña y curiosa cabina. Una “mini consulta” donde el doctor, urólogo en este caso, se sitúa aislado de su paciente, al que solo accede metiendo la mano por un agujero en busca del objetivo a revisar. El paciente, en la intimidad del otro lado de la pared, se baja los pantalones y calzoncillos esperando que el médico palpe, en unos segundos, su escroto para descartar cualquier malformación en el contenido.

Simpático y divertido, pero siempre trasladando el mensaje de la importancia de la autoexploración para acudir al terapeuta a la menor señal de sospecha.

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