Ojos falsos para que el pescado parezca más fresco

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¡Qué gran idea! Debió pensar el propietario de una pescadería Kuwaití.

De un plumazo acabó con la molesta queja recurrente en muchos de sus clientes: que si este pescado tiene mala pinta, que si no es fresco, que si mira esos ojos resecos… La solución que le planteaba el sentido común (vender pescado fresco) no le gustaba por varias razones, así que se puso en modo creativo hasta que dió con una solución efectiva y económica.

La brillante idea pasaba por hacerse con unos cuántos ojos de plástico, adhesivos, y colocarlos estratégicamente sobre los ojos originales de cada pieza.

El resultado fue impresionante, las ventas se dispararon y la vida parecía sonreir a nuestro protagonista. Hasta que la ¿mala suerte? hizo que algún cliente perspicaz se diera cuenta del truco y corriera a denunciar el caso ante las autoridades locales.

Ahora la pescadería ya no vende pescado en malas condiciones, pero tampoco en buenas: Ha sido precintada y su propietario acusado diversos delitos.