Lo que no ha conseguido la naturaleza en millones de años de evolución lo va a conseguir la tecnología robótica: Qoobo, la mascota perfecta.

Ni ojos, ni boca, ni orejas, ni ruidos, ni caca, ni sacarlo a pasear, ni ataques de alergia... los únicos elementos que conserva respecto a una mascota al uso son el torso y la cola.

El torso para poder acariciarlo y la cola para apreciar las emociones cibernéticas que el engendrito genere. Lo único que es seguro es que no moverá la cola por tener hambre.


Visto en OddityCentral

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