Lo último en accesorios para el retrete no tiene alta tecnología, pero también llega de Japón

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Malditos nipones, parece que se rían de nosotros.

Llevan años dejándonos en evidencia, mirándonos por encima del hombro, tratándonos de cavernícolas por limpiarnos el culo restregándolo con un papel, mientras ellos fabrican amables robots que les asean el ojete como si fuera el de la princesa de un cuento.

Y ahora, para más recochineo, se permiten el lujo de solucionarnos de un plumazo uno de los problemas históricos que nos provoca esta arcaica costumbre: la incomodidad de cambiar el rollo cuando se termina.

Como vemos, no se puede decir que hayan desarrollado algún mecanismo excepcionalmente complejo. Es simplemente una sutil forma de constatar, una vez más, la supremacía de oriente sobre occidente.


Visto en Microsiervos