A alguien le están ardiendo las orejas

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Anna Sternik, regente de la Uncanny Art Shop, es una joven artista con un sentido un tanto tétrico de la existencia. Por suerte, es gracias a esa característica que podemos disfrutar de estas velas realistas de órganos faciales que harán las delicias de, bueno, los amantes de ver bocas de cera derritiéndose (un colectivo un tanto singular pero que se merece un hueco en la sociedad, por supuesto).

Cada vela ronda los 20 euros y es elaborada de forma artesanal por la propia Anna, que debe tener el garaje como una sala de operaciones de Dexter.

Visto en Incredible Things