Palillos-katana con soporte ceremonial [Actualizado: nuevos modelos]

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[Actualizado] Elije los palillos-katana de tu samurái mítico preferido

Date Masamune (1567 – 1636) fue un samurái y daimyō japonés que vivió en el período Azuchi-Momoyama y comienzos del Edo. Heredero de una poderosa línea de daimyō de la Región Tohoku, fundó la ciudad de Sendai.

Maeda Keiji (1543 – 1612), cuyo nombre real era Toshimasu Maeda, fue un samurai japonés del período Sengoku a principios del periodo Edo.

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Sabemos que en el mismo momento en el que uno coloque el Sushi de chuches sobre la mesa todos los comensales se van a abalanzar sobre ellas con los ojos inyectados en sangre.

Hay que evitar eso a toda costa; hay que enseñarles modales. Para ello nada mejor que estos hermosos palillos-katana y unos cuantos consejos sobre el comportamiento sobre la mesa:

1. El que se coloca en el centro come más porque tiene acceso a la mayoría de platos; si acabas de satélite en un lateral, asume tu error y confórmate con las sobras.

2. Señalar a la gente con los palillos-katana es de mala educación. Sacarles un ojo con ellos también, a no ser que los comensales hayan decidido de forma unánime que ese será el postre; en ese caso eres un instrumento de la democracia.

3. A nadie le sale el Rock del Pan. Basta de intentarlo. Eso siempre acaba con heridos y un idiota con sombrero encogiéndose de hombros. En serio, basta.

4. Lo mismo se aplica a la escena de La Dama y el Vagabundo, que ya era repugnante cuando la protagonizaban perros. Ver a dos octogenarios dándose el lote sólo sirve para conseguirse unas boleadoras de dentaduras postizas.

5. Comer con la familia no es lo mismo que comer en un restaurante chino. Parece una obviedad, pero la gente se olvida y le cuesta decidir entre postre y café pensando que después viene el chupito de la botella con el lagarto fosilizado dentro.

No es así: en toda familia que se precie se puede repetir postre y café siempre y cuando hayas traído monedas de cobre para jugar al bingo. Si no traes nada, te toca poner los cubatas a los padres de familia, que son capaces de comerse una suela de zapato con chorreras pero cuidado con saltarte una de sus indicaciones alquímicas, no vaya a ser que acaben menos ebrios de lo que esperan.

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1 Comentario

  1. ¡Ah, el baile de los panecillos! Jonny Deep intentó homenajear al gran Charles Chaplin, pero se quedó corto. Ver la danza de los panecillos que Charlot interpretó en La Quimera del Oro (EEUU, 1.925).

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