La belleza está en el interior: osos de peluche desollados

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Kent Rogowski es un tipo que invierte buena parte de su tiempo desollando osos de peluche. Y ya está: esa información debería bastar para mantenerlo alejado de la sociedad durante un lapso de tiempo considerable, maniatado en una habitación con paredes acolchadas y dejándolo salir dos veces al día para ponerse una bata y dejar que se la queme con el cigarrillo.

Pero hay que decir que eso de desollar lo hace sin maldad, con afán investigador, con el objetivo de encontrar la parte secreta y oscura de algo tan amable como un oso de peluche, encontrar sus dos caras. Porque todo tiene dos caras. Sobre todo la gente que nace con dos cabezas.

El resultado, como se puede comprobar, es cuanto menos perturbador. Pensar que sólo la piel separa a ese engendro del adorable osito da escalofríos. Dan ganas de comprarse uno y mostrarlo a los niños cada vez que se abracen a uno («¡mira lo que estás abrazando, insensato!»). Y hacerlo también cada vez que el perro se frote con el osito del niño. Aunque en ese caso supongo que el perro sólo cambiará de target y seguirá a lo suyo. Los perros tienen una capacidad de concentración envidiable, la verdad.

Visto en io9