Galletas en inmersión controlada gracias al Dunkin’ Buddy

0
91

Durante diferentes épocas de mi vida, y atendiendo a razones externas, he sometido a las galletas a un diferente trato siempre bajo el prisma de mi situación anímica. La depresión que cabalgué durante dos años hizo que las desmenuzara y las lanzara a la leche con el mayor de los desprecios formando una especie de pasta grumosa que luego engullía mientras lloraba y me odiaba a mí mismo.

Las pocas épocas en las que los planes parecían funcionar y todo estaba en orden mojaba la galleta de forma tradicional, intentando que parte de ella no se mojara para poder disfrutar de todos los sabores y texturas concebibles. El momento culminante es en el que te descubres reflexionando con una sola galleta mojada, rompiéndose, cayendo sobre la leche y salpicándote; en ese momento del ciclo es en el que todo se tuerce y vuelves a desmenuzar galletas.

Y esa es mi vida, más o menos. Pero como a nadie le importa vamos a lo que vamos: una nueva forma de enfrentarse a la obra cumbre de las comidas nocturnas ha sido concebida. Se trata del Dunkin’ Buddy, que yo catalogaría como ascensor de galletas. Es una cajetilla imantada que te permite dejar las galletas bañadas en la leche mientras haces otras cosas (aunque, la verdad, para mí es una actividad completamente absorbente y disfrutable en sí misma). Por el momento no está a la venta, aunque su autor pretende estudiar rutas comerciales.

Visto en Incredible Things