La imprescindible Silla sin Silla

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La Silla sin Silla es un exoesqueleto que cumple la función primordial de una silla: servir de soporte para el culo y sus extensiones. El resto de usos de una silla (arma en peleas de bar, castigadora accidental de meñiques y objeto de deseo de las cabareteras) han sido vilmente olvidados para centrarse en el reposo.

El funcionamiento es sencillo: uno se viste con la Silla sin Silla, se coloca en la posición que le resulte más cómoda, presiona un botón y el exoesqueleto fija esa posición. Así, uno queda sentado en el aire y en principio no se le puede pedir más a la vida.

El problema aquí es el valor emocional que cada uno adjudique a su centro de reposo: está claro que una silla que te sigue a todos lados es fiel, pero también muy sumisa. Una silla cómoda a la que tengas que llegar se transforma en algo casi quimérico, una aspiración, un Monte del Destino de 20 euros, una gesta que te supone un esfuerzo después de un duro día sopesando el peso de tus genitales en la oficina. Es simplemente perfecta.

Es tan perfecta que una vez llegas a ella y consigues sentarte te recuerda que no has comprado el pan y te obliga a bajar de nuevo.

Visto en Oh Gizmo!