Infusiones mortíferas

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El diseñador Lee Jinyoung cree que lo más eficiente para envenenar a la gente es hacerle saber que va a ser envenenada. Ser evidente, descuidado. Usando sus calaveras para infusiones nadie podrá sospechar que va a ser envenenado simplemente porque todo el mundo acepta que un envenenador es sutil y escurridizo, una mente maestra.

El método es sencillo: nadie en su sano juicio se tomaría una infusión preparada en el interior de una calavera, así que todos asumimos que nadie será tan idiota como para preparar algo así. Así que todos se tomarán la infusión y pasarán a ser un bulto bajo la alfombra. Infalible, oiga. Que sí, que también se puede usar para tomar té y echar unas risas con los amigos, pero la verdad es que pierde encanto. Además, no tienes por qué envenenarlos a todos: que caiga uno y os echáis unas risas igualmente.

Visto en Who Killed Bambi?