Y a esto lo llamo yo una restauración

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Este es el típico ejemplo de cómo transformar un objeto inservible y feo en algo igualmente inservible pero hermoso. Quizás «inservible» no sea el término adecuado. Está claro que uno se puede sentar ahí; el caso es que no creo que aguante mucho. Este tipo de sillas sólo se usa para invitados odiosos que es mejor no tener mucho tiempo en casa.

Pues bien, alguien llamado reallylovely encontró esa silla en una tienda de segunda mano y, de alguna forma que me cuesta entender, vio en ella el potencial de transformarla en una silla de Hora de Aventuras, esa surrealista serie que es mucho más de lo que parece.

De hecho, el nivel de restauración es tan alto que, ahora sí, se torna en un objeto totalmente inservible simplemente porque nadie en el mundo tiene un culo digno de sentarse en esa silla.

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