La tarta diseccionada

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Cuando uno piensa en practicar una autopsia a una tarta presupone que va a encontrar órganos y huesos en la stripper que aguardaba en su interior, no en la propia tarta. Porque la tarta no es un organismo vivo y, como sabe toda persona versada en temas biológicos, sólo un organismo vivo posee la capacidad de desnudarse y cobrar por ello (desde un punto de vista evolutivo, esa es la principal diferencia entre un ser humano y un armario empotrado).

Pero la tarta diseccionada de Annabel de Vetten sí posee órganos y huesos, aunque no es una stripper. O por lo menos no he dado con las tarifas.

Como podéis comprobar en las fotografías, la tarta posee todo lujo de detalles y multitud de órganos, cada uno más sabroso que el anterior. La propia Annabel tiene más fotografías en su página, así como otros proyectos igual de impresionantes. Merece la pena perderse un rato por esos lares y saborear mentalmente un costillar de tarta.

Visto en Laughing Squid