Claqueta para grabar escenas de gatos

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Si un extraterrestre llegara a la Tierra y pudiera anular el ruido blanco del mundo dejando sólo los sonidos emitidos por las emociones se encontraría con los gemidos fingidos de los orgasmos, los gritos de las peleas de bar y los AWWWWW que provocan los vídeos de gatos. He ahí la verdad sonora del mundo.

Esos tres sonidos son básicamente los que mueven a la humanidad hacia su siguiente estado evolutivo, que no sabemos a ciencia cierta cuál será pero es seguro que se pagará en mensualidades y con contrato de permanencia.

Ahora bien, si ese extraterrestre quisiera investigar más a fondo (cuidado, que hablamos de mentes que no se la juegan a una primera impresión) se atrevería a ver un vídeo de gatos y entonces entendería toda la historia de la humanidad en algo menos de tres minutos, ya que asimilaría nuestro comportamiento: si una bola de pelos hace gestos humanos no sólo es graciosa sino que además es digna de adoración.

Y ahí radica el germen del comportamiento humano (siempre según estudios extraterrestres): somos tan lerdos que una bola de pelos nos puede imitar, pero en lugar de indignarnos y mejorar para no poder ser imitados tan fielmente, animamos a las bolas de pelos a que se hagan tan lerdas como nosotros.

Vamos, que el extraterrestre flipa con la humanidad. Le fascina. Y al mismo tiempo piensa hey, si hay tanta efusión alrededor del fenómeno felino, ¿por qué los vídeos son tan terribles? ¿No podrían añadir algo de profesionalidad al asunto? Pues a partir de ahora, y gracias a la imprescindible Claqueta para Cine Felino,.

Porque una estrella del cine no puede actuar como tal si no se mete en ambiente, y la única forma de que tu gato haga gestos adorables sin pasar por el Método Stanislavski es tratarlo como a la estrella que es.