Copas para beber por narices

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En momentos anteriores de mi pérfida existencia pensaba que las copas chocaban contra la nariz para establecer un límite de protocolo: mientras no tuvieras que echar el cuello hacia atrás mantenías el control de la situación. En cuanto te sirvieran un culito más y lo liquidaras mirando al techo vendría el momento en el que estabas completamente perdido y muy cerca de anudarte la camiseta para beber por el ombligo (ese es el momento álgido de las fiestas).

Luego descubrí… bueno, en realidad no descubrí nada. Sigo sin saber por qué las copas se empeñan en chocar contra las gafas y, en cualquier caso, hace mucho que me corrompí lo suficiente como para beber directamente de la botella, así que da igual.

Las Copas para Narices con Carácter rompen el límite de protocolo del que hablaba antes, así que te permiten emborracharte creyendo que mantienes el control. Y como no hay nada más patético que un borracho empeñado en que no lo está, estas copas tienen muchas posibilidades de animar hasta la cena más lúgubre. Para funerales la mejor opción siguen siendo los vasos de plástico.

Visto en This is why I’m broke