Esos simpáticos enchufes narizones

0
108

Estos enchufes narizones tienen el clásico efecto retardado: primero te hacen torcer el gesto y pensar «¿en serio?», pero poco después te sorprendes trazando un mapa mental con la disposición de los enchufes en tu hogar.

Luego viene la fase hipotética: en qué situaciones te verías inmerso en caso de tener la casa llena de narices. Como es lógico, la mayoría de ellas no te llaman la atención porque se basan en mostrar los enchufes a tus amigotes y que éstos esbocen una sonrisa (excepto si eres un narcotraficante de cocaína; en ese caso los clientes creerán estar entrando a un templo y se sentirán subyugados por el ambiente y el culto al tema).

Así y todo, acabas convenciéndote de que merece la pena adquirir unos cuantos para sorprender a las visitas. Desgraciadamente no todos tus enchufes están a la vista o en lugares dominantes, así que te sorprendes de nuevo trazando un mapa mental del circuito eléctrico para ver qué modificaciones tendrías que hacer en la casa para lograr el efecto deseado.

El efecto retardado acaba como tiene que acabar: con la casa patas arriba, los muebles apilados en un rincón, un electricista con pelo largo y coleta sacando cables de cualquier lado y tu esposa alojada en un hotel mientras rellena los papeles del divorcio.

No será hasta un tiempo después cuando descubras que los enchufes tienen entradas lineales y que probablemente no sirvan para tus electrodomésticos. Pero así funciona esto.

Visto en Geekologie