Calentador de Retretes de Emergencia (C.R.E.)

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Lo peor de una casa fría es la taza del váter. Para todo lo demás, sepultarnos bajo una montaña de mantas es una solución más que satisfactoria. En cualquier caso, uno de los mayores miedos a los que uno se enfrenta a la hora de hacer de vientre es la temperatura del retrete, un mal añadido que debe ser enfrentado con gallardía. Si se posee la capacidad de prever la hora de la evacuación (limitada a un porcentaje mínimo de la población) siempre se puede meter la estufa en el aseo para caldear el ambiente; eso requiere planificación, claro, y puede que el asunto sea tan tempestuoso que no la permita.

Por eso el Calentador de Retretes de Emergencia es esencial en todo hogar que se precie. Siguiendo un meticuloso sistema de preparación y colocación el retrete pasará a ser tan suave como una nube de algodón e igual de amistoso. El C.R.E. consta de dos piezas fundamentales que se asemejan a calcetines blancos pero en realidad son calcetines blancos. No hay que confundirlos porque unos se usan para pies y otros para retretes.

Metodología

1. Separe los calentadores.
2. Asigne una posición a cada uno (izquierda o derecha) teniendo en cuenta que probablemente usted se apoye más sobre la parte derecha si es diestro y sobre la izquierda si es diestro e idiota.
3. Frote cada calentador con las manos durante algo más de un minuto para transmitirle calor y confianza.
4. Introduzca los calentadores en los salientes del inodoro con delicadeza y rapidez para que el calor no se pierda. De igual forma, procure estar con los calzoncillos por los tobillos antes del paso 3 para que durante la operación la pérdida calorífica sea la mínima indispensable.
5. Siéntese rápidamente sobre los calentadores. Sentirá un frío mortífero en sus nalgas. No se preocupe: es normal. En pruebas en circuito cerrado realizadas por profesionales se ha logrado reducir el frío mortífero a una ligera brisa estival, pero por ahora no se ha podido fabricar un C.R.E. lo suficientemente eficiente como para poder comercializarlo con soltura.
6. Evacúe con fervor.
7. Retire los restos de excrementos de sus nalgas con la ayuda del papel higiénico o de unos calcetines blancos (de pies) en caso de haber agotado el suministro de papel higiénico.
8. Tire de la cadena.
9. Extraiga los calentadores y deposítelos en su lugar correspondiente, a ser posible una caja envuelta en pieles con un interior de cachemir para preservar los calentadores en un ambiente idóneo.
10. Disfrute la sensación de haber evacuado sin contratiempos ambientales y presuma de ello: le hará bien.

Visto en Bits & Pieces

1 Comentario

  1. Realmente no me lo puedo creer. 🙂
    Un inciso para comunicaros que habéis recibido un Premio Dardos. Lo podéis ver aquí:
    http://www.inperdibles.com/2014/01/un-premio-dardos-para-inperdibles.html
    Enhorabuena por el blog! Es brutal.

    Un saludo de
    INperdibles.com

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