Convertir un edificio en un cubo de Rubik

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El cubo de Rubik está considerado como uno de los puzzles más agresivos que existen. Su poder radica en su paciencia, en la forma de mirarte desde múltiples ángulos y a la insensibilidad que demuestra al ser retorcido con una ansiedad gradual. No le importa tu lógica ni tu sudor, y cuando el mundo acabe sólo quedarán los cubos de Rubik, orgullosos, y aprovecharán el momento para jugar a las canicas, que les hacen gracia por eso de ser redondas (sí, el sentido del humor de un cubo se basa evidentemente en insultos geométricos).

Lo bueno del proyecto de Javier Lloret es que por mucho que te enfade un edificio, bueno, es un edificio. El gesto más vengativo que puedes hacer es pintar la fachada, y nadie te asegura que no le guste el maquillaje. Para resolver el cubo de Rubik propuesto por Lloret uno debe manipular un cubo normal frente al edificio y éste seguirá los movimientos del cubo e iluminará cuadrantes vía Bluetooth. La dificultad del puzzle aumenta, claro, porque no puedes arrancar el edificio para ver todos los ángulos, pero ahí radica la gracia: en intentar arrancarlo.

Visto en Be Street gracias a Chuano