Las manos calientes con Toasty Mug

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Cuando hace frío la relación entre una taza caliente y un ser humano se vuelve más íntima, sobre todo si ese ser humano moquea, tiene síntomas gripales y delirios febriles protagonizados por Lara Croft y un ambientador de coco.

Pero no hace falta estar enfermo: una buena forma de medir el frío es mirar a aquellos que nos acompañen a la mesa y medir la distancia que los separa de su taza de café; si la tienen pegada al pecho, bien abrazada, estaremos en lo más crudo del invierno. Si, en cambio, las tazas están sobre la mesa, los tipos llevan bermudas y la conversación gira alrededor del sobrecalentamiento de los smartphones seguramente habrá llegado ya el verano (sólo se quejan de los móviles cuando los muslos se les derriten y muestran el hueso).

Aunque estas técnicas no tienen un margen de error muy amplio, otra forma de saber en qué estación estamos es preguntar. Pero ojo: conlleva el riesgo de ser engañado, que hay mucha gente sin escrúpulos por ahí. Usad varias fuentes de información para contrastar puntos en común.

A lo que vamos: esa gente a la que la circulación sanguínea no le llega a las manos en invierno tiene en la ToastyMug una verdadera amiga. Su forma de guante hace que el calor impregne las manos y nos haga suspirar dos veces: una por el líquido caliente y otra por las manos. Esto supone que ganamos dos puntos de placer automáticos en nuestro perfil y estaremos a sólo uno de bombear sangre hacia las zonas bajas del cuerpo. Así da gusto.

Visto en Incredible Things

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