Oh, querido sofá oso

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Todos crecemos y alcanzamos una edad en la que hay que madurar y dejar de dormir abrazados al osito de peluche. Esta edad está comprendida entre los 18 y los 21 años, dependiendo de cómo demos salida a la revolución hormonal y, sobre todo, a quién hayamos engañado para hacerlo.

Pero quizás esa misma época sea la época en la que el osito de peluche también madura y lo hace de la única forma que sabe, es decir, abrazando. Dando lo que le han dado. Y dado que a partir de esa edad uno suele frecuentar el sofá a falta de algo mejor, una simbiosis entre oso de peluche y sofá resulta práctica para que ambos, abrazador y abrazador, queden plenamente satisfechos.

Es una solución lógica, certera, que va directa al punto problemático y lo resuelve sin pensárselo dos veces. Lo único que queda por dilucidar es si los cojines tienen que ser estampados de forma obligatoria o si permiten otros diseños.

Visto en Unique Daily

4 Comentarios

  1. Si se cayera el mando entre los cojines yo no metería mi mano para buscarlo, que el oso se puede enfadar si piensa que intentas abusar de él.

  2. […] // document.write(''); // document.write(' '); } Hace unos días vimos el tremendo Sofá Oso al que, vale, los cojines no hacían justicia, pero salía bien parado y podía producir algo […]

  3. 🙂 yo quiero uno así, me parece bonito y muy cómodo lo único negativo para mi es que es gigante 😛

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