La evolución de los percusionistas de clase

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Los que estéis ahora mismo empezando el curso sabréis que os tendréis que cruzar en un momento u otro con uno de los especímenes más terribles de la clase: el percusionista arrítmico. El tipo que se empeña en usar sus malditos bolígrafos mordisqueados para mostrar sus más que dudosas dotes percusivas. No conoce límite ni piedad, y si uno le esconde los bolígrafos se palmeará los muslos hasta hacerse llagas; y si uno le amputa las manos todavía se hará el solo de 20 minutos de Bonham con los muñones y las llagas, lo que supondrá un suplicio auditivo pero un placer visual (no neguemos que las explosiones de sangre serían espectaculares).

Pues bien, esta gente ha evolucionado hasta convertir una de las habilidades más despreciadas en una habilidad, lo que ya es bastante dadas las circunstancias. Dichos tipos se hacen llamar Shane Bang y Kevin Ke, de la Universidad de Washington. Digo el nombre de la universidad para que tengáis la oportunidad de evitarla, por supuesto. Sabéis que siempre pienso en vuestro bien.

Visto en Laughing Squid