Por fin: un sistema de envío urgente para el Ratoncito Pérez

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Cuando a un niño se le cae un diente es costumbre dejarlo bajo la almohada (al diente, no al niño) y esperar que el Ratoncito Pérez entre a hurtadillas en la habitación y cambie la pieza por un regalo más o menos del mismo tamaño (es un pacto establecido por cuestiones prácticas: un triciclo bajo la almohada alteraría el sueño del niño, y creo que ningún padre querría eso).

El nombre del personaje y la costumbre varían según la región, pero lo que queda claro al niño es que a medida que avanza su crecimiento va recibiendo regalos según los cambios sufridos, tanto físicos como hormonales. O por lo menos es lo que yo entendí; todavía estoy esperando mi regalo por haberme salido pelos en las piernas.

Retrasos como el anterior no se darían si todos los padres fueran como Jeff Highsmith y tuvieran el Sistema de Envío Urgente para el Ratoncito Pérez (o Tooth Fairy Tooth Transport si eres del oeste de la Vega Baja). El funcionamiento, a grandes rasgos, es como esos misteriosos tubos que penden sobre las cajeras de Mercadona transportando dinero o restos de ADN para futuras investigaciones. El vídeo es capaz de explicarlo bastante mejor que yo:

Visto en MAKE