El buzón Magnum del 44 no mata al mensajero, pero casi

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Acribillar a todo cartero que aparezca por casa es un gesto muy feo y a veces inútil; sabemos por experiencia que los paquetes agradables son bienvenidos (figuras de acción, juegos de rol, yelmos forjados en el Monte del Destino) mientras que las cartas pequeñas suelen ser facturas, denuncias y, en general, cosas indeseables. El segundo caso sí justifica un tiroteo, pero para el primero es mejor preguntar antes de disparar.

Roger Buchko ha llegado a un punto menos radical basado en imponer el miedo mediante la presencia. Así, ha construido un buzón con forma de una Magnum del 44 para que el cartero se lo tome primero a broma y, según el mensaje que deje en la buzón, acribillarlo mientras huye o dejarlo vivir otro día.

Aunque el propio Buchko no dice nada de eso, claro, sino que es un tipo con tiempo libre y un firme defensor del derecho a portar armas (sabéis que en Norteamérica el tema es siempre conflictivo). Aparte de algún incidente aislado (alguien lanzó unos huevos al buzón) la gente se lo ha tomado a bien y, dejando el tema de las armas a un lado, la verdad es que el buzón tiene su encanto.

Visto en Metro