El nuevo manos libres libera a dos de cada tres manos

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La idea de «manos libres» de Phil Jones es cuanto menos curiosa: a la hora de liberar a las manos del sometimiento telefónico ha ideado una tercera mano sin alma a la que poder encargarle los trabajos sucios.

Hay métodos más cómodos, desde luego, pero ninguno tiene su encanto. La utilidad real de Hand Free, nombre oficial del artilugio, es obvia: ver la cara de la gente mientras esperas en el semáforo.

Te van a mirar igualmente porque un tipo hablando solo en el coche sigue siendo raro a no ser que una cabeza aparezca y desaparezca de su entrepierna, en cuyo caso es simplemente obsceno, da envidia y hace reflexionar acerca de lo injusto del mundo. Así que, puestos a digerir miradas, mejor que sean de sorpresa y jovialidad. A no ser que a uno de los mirones le falte un brazo; entonces volveríamos otra vez al tema de la envidia y la injusticia que puebla el planeta. Conclusión: nunca puedes hacer feliz a todo el mundo.

Visto en Design Taxi