Transformar una lavadora en una cómoda silla

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Después de hacerle comer toda nuestra ropa sucia, de hacerle partícipe de todos nuestros excesos y de mirarla con ternura al verle dar sus primeros pasos por la cocina, uno no puede simplemente tirar una lavadora rota. A las lavadoras hay que amarlas hasta en sus peores momentos. No digo que le reservemos un nicho a nuestro lado ni que lleguemos al estado psicológico de negación para no aceptar que ya no da más, pero algo se puede hacer.

Lo que nos propone la diseñadora Antonina es muy sencillo: en lugar de tirar nuestra lavadora rota, intentar arreglarla o experimentar con ella en la azotea, sobre una tabla, esperando el rayo que la haga vivir, podemos transformarla en una silla que quizás no sea especialmente cómoda pero sí ingeniosa.

El modelo que surge del bombo de la lavadora es algo muy a tener en cuenta porque es probablemente la única silla del mundo con rallador de queso incorporado, y como no es muy grande siempre podemos sentar allí a los más pequeños de la casa para que contribuyan a las labores del hogar. De esta forma la lavadora se habrá reencarnado y en lugar de ver la ropa sucia será testigo de cómo la manchamos. La siguiente reencarnación, que cerrará el ciclo, será en forma de mancha de aceite.

Visto en Oh Gizmo!

1 Comentario

  1. ¡Qué macabro, jugar con cadáveres de lavadora!

    El día que las máquinas finalmente se alcen contra los humanos, lamentaremos tener sillas hechas con cuerpos de lavadora =(

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