Tampón-chupito. Sí, habéis leído bien: tampón-chupito

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La inventiva del ser humano a la hora de colar sus propias bebidas en los conciertos no conoce límite. Si hay algo que nadie va a registrar a la entrada es, obviamente, un tampón. Nadie va a sospechar que ese tampón es en realidad una especie de probeta que previamente has llenado de whisky o de cualquier otra bebida espirituosa. Todos coincidiremos en que esto es infalible.

Pero claro, la dosis a introducir en el tampón es más bien pequeña, así que no faltará la que se meta 12 tampones en el bolso y se vea obligada a dar explicaciones un tanto apuradas. Así que cuidado con pasarse.

Una vez dentro del concierto, tampoco es aconsejable que la gente te vea beber directamente del tampón. Puede ser una experiencia traumática para el que lo vea (o sugerente, dependiendo del público y de la música).

Pero quizás lo más curioso de esto es el fabricante: Smuggle Your Booze, que se dedica exclusivamente a fabricar formas para esconder la bebida. Alabado sea el tipo que vio el nicho de mercado, hizo un estudio de campo y lo tuvo suficientemente claro antes de abrir la tienda.

Visto en Boing Boing

5 Comentarios

  1. […] Pues alguien ha tenido la brillante idea de hacerlo realidad. […]

  2. […] poco veíamos cómo los tampones-chupito se abrían paso entre el cuerpo de seguridad de los conciertos. La petaca Gamebooze de AthenasWink […]

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  4. […] document.write(''); document.write(''); document.write(' '); } De acuerdo: los tampones-chupito funcionan, pero hay que reconocer que es un poco raro beber de ellos. El Peine-Petaca sirve a los […]

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