Hamaca y bañera: unidas para no despertar jamás

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Si darse un baño ya es de por sí una de las actividades más relajantes que uno puede hacer, unirla con una hamaca se me antoja poco menos que la entrada a un estado comatoso del que nadie podrá sacarte jamás. Ni siquiera Barbarella (bueno, Barbarella sí porque no hay nada que no pueda hacer).

La Vessel necesita de algo más que dos palmeras, todo hay que decirlo, y su instalación no será precisamente barata. Está hecha de fibra de carbono y la señorita de la fotografía (razón principal para publicar esto) no se incluye en el pedido.

A la hora de lavarse la cabeza nos encontramos con un pequeño problema, y es que la Vessel no permite mucha movilidad ni profundidad. El grifo con el que se llena puede servirnos para hacerlo en cuclillas, pero, no sé, creo que la inversión merece una forma más cómoda de hacerlo.

En cualquier caso, es algo que tendrán que solucionar aquellos que todavía tengan pelo; yo me conformo con irme al sótano y llorar amargamente.

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4 Comentarios

  1. Gusa, más que hamaca yo encararía el tema por el lado de una canoa… No en balde (y valga el juego de palabras acá) se llama Vessel.

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