Y de postre, el cigarrito…

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Bien: a primera vista se diría que es un pastel de cenizas, y de alguna forma sería coherente que así fuera. Pero no. En realidad todo lo que se ve alrededor de él es comestible y, evidentemente, dulce. Excepto el cenicero, que es de cristal y la única razón para lamer un cristal es que una chica se haya apoyado en la ventanilla del coche (vale: eso suena desesperado hasta para mí, así que no lo hagáis).

La artífice de esta obra de arte se hace llamar Natasha, de Nevie-Pie Cakes, y en su perfil podréis encontrar otras propuestas igualmente interesantes, como galletas con forma de dedos amputados y otras formas amables de endulzarse la existencia.

Visto en Incredible Things

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