Tapones peludos. Ignorar sin disimular

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Las conversaciones que demuestran nuestra culpabilidad o la necesidad de que devolvamos los 20 euros que nos dejaron son, hay que reconocerlo, indispensables para la otra persona, no para nosotros. Es más que probable que ignoremos todo cuanto acontezca en ellas, pero esa otra persona siempre acabará la conversación con la sensación de haber dicho lo que tenía que decir y que, por tanto, a partir de entonces la responsabilidad recae sobre nosotros.

Pues bien, eso no tiene por qué volver a ocurrir: los tapones peludos de Solveiga y Alfredas Kriviciai permiten no sólo que la otra persona sepa que estamos ignorándola, sino que además nos importa muy poco lo que ocurra de aquí en adelante. La fotografía que decora la caja da buena muestra de la cara que debemos mostrar una vez nos coloquemos los tapones peludos; esa expresión no puede fallar a la hora de transmitir una indiferencia total y absoluta. Como agregado, creo que unos restos de leche o migajas decorando la barba podrían ayudar a que el efecto sea más inmediato.

Visto en Bored Panda

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