Ya puedes volar con tus pezones (o casi)

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Las Titty Twirlers son unas hélices que se colocan sobre los pezones y giran con el viento. Tienen una afortunada ventosa que se abraza al pezón y no se suelta por más que le tiren (vamos, como cualquiera).

Su creador, un tal Jesse James Salucci, asegura que al caminar las hélices se mueven más bien poco, pero cuando se va en bicicleta a pecho descubierto uno puede notar cómo las hélices cogen velocidad.

Supongo que en casos de ventisca la cosa se pondrá realmente tensa, ya que la ventosa, pase lo que pase, no se piensa soltar; antes te desgarrará el pezón y ambos, hélice y pezón, acabarán viviendo una existencia volátil y libre de compromisos, pero siempre bajo la sombra de que cuando acabe el verano del amor deberán partir hacia universidades diferentes y empezar su vida madura con una ruptura más que dolorosa. Se prometerán llamadas diarias y visitas durante los fines de semana, pero en seis meses la relación estará ahogada en bacanales, drogas de origen dudoso y deslices con un pezón cualquiera. Finalmente, llegará el momento en el que ambos, hélice y pezón, se verán acurrucados en las esquinas de sus respectivas habitaciones preguntándose qué salió mal. Y todo eso por 28 euros.

Véase también Titty Grab (Agarra tetas), el juego de mesa

Visto en Incredible Things

1 Comentario

  1. Lo de las pezoneras siempre me ha chocado.

    Puedo entender la diferencia entre «sujetador y nada», «bikini y nada», e incluso «bebé y nada».

    Sin embargo, la barrera entre «pezonera y nada» está para mi tan difusa como el primer día.

    Será que mi cerebro «autocompleta» la zona omitida por la misma…

    Grandes misterios de la mente humana.

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