A solas con el calamar

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Guardar un calamar bajo la cama o en un cajón puede acarrear discusiones acaloradas hasta en las más firmes parejas. Si, además, ese calamar es un dildo, las discusiones llegarán a ser apocalípticas o muy bienvenidas, según cada uno.

El hábitat natural del Squildo, como el de buena parte de sus congéneres cefalópodos, es húmedo y cavernoso. Suele introducirse en él mediante lo que podríamos denominar su cabeza, pero se han observado comportamientos sorprendentes en especímenes aislados que prefieren introducir primero las patas, una medida sin duda más extrema y no exenta de ciertos peligros.

Cualquiera puede adquirir un vigoroso squildo como mascota; sus cuidados no exigen demasiada atención y aporta un punto de vitalidad al hogar.

El squildo es un diseño de FreeRangeSilicone basado en el Octopotuthis Deletron (en la foto), que también puede ser adquirido, claro, aunque probablemente no sea tan amistoso.

Visto en Obvious Winner

5 Comentarios

  1. joder me imagino que te metes en la cama con una tia y ves salir entre las piernas unos tentaculos. que miedito

    • Y peor que eso, esas cosas no parecen ser unos suaves tentáculos de calamar, sino unas afiladas puas. Si no te fijas, terminas ensartado

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