Calentadores de pene

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Parece que en la tradición croata tener los bajos calientes aumentaba la fertilidad del portador. El objeto en cuestión ha perdido relevancia con el paso de los siglos debido a la tendencia del hombre medio a moverse cada vez menos y a calentarse mucho más rápido (vamos, con cualquier cosa). Ya tuvimos por aquí unos calentadores de pene de aspecto más jovial hechos por la mismísima Johanna Troy; digamos que esta es la versión histórica, un poco más ruda pero sin duda más llamativa.

La fotografía que ilustra el texto pertenece a un club de rugby croata que accedió a un «experimento»: portar los calentadores para luego medirse la trompa y sacar conclusiones. Y parece que sí, que la cosa estaba en mejor forma. Debe ser la condensación del aire en el interior, o el roce, o algún instinto natural que une el apetito sexual del hombre con la lana de oveja. En cualquier caso, y antes de que salgáis corriendo a asaltar al pastor más cercano, la costurera Radmila Kus los hace por encargo. La medida que usa (y la que le parece la más coherente) va desde la punta del dedo medio hasta que toca con el final de la palma.

Cuando hayáis terminado de tomar las medidas la mano, echad un ojo al artículo original que no tiene desperdicio.

Visto en Yorokobu

5 Comentarios

  1. Siento ir en contra de tan increíble invento pero:

    los hombres tenemos escroto debido a que los testículos han de funcionar a una temperatura de unos dos grados menos que la media corporal. Por lo que unos huevos calientes hacen al hombre menos fértil.

    • Entonces, ¿hacerlo en un camión frigorífico significa trillizos? Nunca más volveré a practicar sexo sin una estufa. Y con la estufa tampoco, que duele.

  2. Ahora el reto es que después de descubrir que con el roce del pene con la lana de oveja lo hace crecer, muchos comenzarán a criar ovejas para tener más roces.

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