Almohada con nuestra cara

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No hace mucho fui a visitar a una amiga que estaba hospitalizada. Al llegar a la habitación había un osito de peluche bastante grande, de esos que están abrazando un corazón. Me comentó que un amigo se lo había regalado y que, aunque no le disgustaba, le hacía sentir algo incómoda. Le contesté que ese amigo tenía intención de convertirse en algo más y lo que estaba haciendo era marcar el territorio, igual que un oso se frota contra un árbol o un perro se mea en una esquina.

Marcar el territorio es una cosa bastante común. Llegamos a una fiesta en la que sabemos que nos vamos a separar de nuestra pareja para charlar con amigos/as que hace tiempo que no vemos, pues antes de abandonarla un buen morreo para que se vea que no está solo/a; la sillita del niño se queda en la parte de atrás del coche, así cualquier mujer sabe que ese hombre, ese macho, no está disponible, tiene un hijo, un cachorro del que cuidar. Un regalo recurrente al cambiar de oficina es un marco con un bonito retrato de familia, así todo el mundo en la oficina conoce tu «status» y evitas la tentación de decir «que os estáis tomando un tiempo» que estás soltero/a o divorciado/o o, si eres un verdadero virtuoso del engaño, que eres viudo/a… Joder, engaña a tu pareja pero no la mates.

La marca de territorio final es al casarte; tu pareja, cual ornitólogo, te anilla con un bonito anillo de oro, pero con el mismo mensaje universal, estás marcado como «casado»; seguro que en alguna cultura lejana se tatúa o se marca a hierro a la pareja, que eso si es para siempre.

Si queremos marcar el territorio con estilo tenemos estas almohadas estampadas con nuestra cara de manera que hacemos un original regalo y definimos nuestro territorio; aunque no estemos es como si estamos. Incluso podemos echar nuestra colonia en la almohada. Si somos más rumbosos, podemos regalar almohadas con diferentes partes de cuerpo, pechos, nalgas,etc, para completar el regalo, aunque existe el riesgo de que nuestra pareja caiga en el sexo solitario utilizando las almohadas, lo que puede halagarnos o incomodarnos y, en caso de ruptura, convertirse en un vudú improvisado, pero mejor que se desfogue con la almohada que con nosotros.

Visto en Nerd Approved

1 Comentario

  1. Me ha encantado el comentario de los anillos XD.

    En clerks II, uno de los personajes (Elías), que es friki del señor de los anillos, veía como la chica de la peli le regalaba al chico de la peli la típica alianza marca-territorio.

    Y mirando un aro de cebolla (trabaja en un burguer) miraba a la cámara con la cara iluminada por la revelación, y decía:

    «Un anillo… ¡para gobernarlos a todos!»

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