Lavadora arcade

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La lavadora arcade es un concepto de Lee Wei Chen, un estudiante de la universidad de Kingston que admite no tener ni idea de cómo poner una lavadora. El funcionamiento es simple: introduce la ropa, introduce monedas y todo irá bien mientras pases los niveles y no agotes las vidas; ahora bien, en el momento en el que te quedes dando vueltas por la pantalla o te maten la lavadora se negará a funcionar y exigirá más monedas.

Según el propio Lee, «descubrí que las habilidades adquiridas en el mundo virtual me resultaban inútiles en el mundo real; con esto quería hacerlas útiles.» Algo forzado, pero meritorio.

De acuerdo: el avance del juego condiciona la lavadora; lo que no queda claro es si la lavadora condiciona el juego. A lo mejor metiendo un gato aparece un nivel oculto. Si se introduce una suegra el jefe final se transforma en Bowser, sea el juego que sea. Y si se mete a George Lucas, en diez minutos te saca una edición remasterizada de tu ropa interior con escenas de tu vida que no conocías, comentarios de tu madre al respecto y un bicho bigotudo estampado en lo que antes eran unos calzoncillos de Mazinger Z.

Pero lo que hace de este invento algo realmente admirable es que cumple con todas las premisas básicas de los geeks: es innecesario, extraño y sacrifica una zona de actividad sexual por un videojuego. En otras palabras, es maravilloso.

Véase también El fabuloso asiento-lavadora y La bicilavadora.

Visto en Technabob

9 Comentarios

  1. A la vista de mis habilidades videojueguiles, si algo así se implementara, se llevaría todo mi dinero y me quedaría con mi ropa sucia.

    Ahora bien, ¿sacrifica una zona de actividad sexual? Yo, a despecho de ciertas acepciones coloquiales locales del término «planchar», creía que esas cosas sólo pasan en esos materiales audiovisuales de guión mínimo, actividad física máxima y eternas dudas de si al final los protagonistas se casan. O quizá he estado yendo a la lavandería equivocada.

  2. » Y si se mete a George Lucas, en diez minutos te saca una edición remasterizada de tu ropa interior con escenas de tu vida que no conocías, comentarios de tu madre al respecto y un bicho bigotudo estampado en lo que antes eran unos calzoncillos de Mazinger Z.» , sólo puedo decir: ¡MORÍ DE RISA!

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