Zapatófonos

Estos veraniegos zapatos son obra de Alan Nguyen y su impresora 3d. En principio son zapatos para actuar como tales, pero si alguien quiere usarlos como una simple funda para iPhone nadie se lo va a impedir; desde luego, el móvil va a estar protegido.

La mayoría de robos de telefonía en su modalidad Paseo-Distracción tienen lugar a alturas que los ladrones llamarían "la zona cómoda", es decir, entre el pecho y la cintura. Las manos de bandidos están entrenadas para trabajar bajo esas condiciones de gravedad y cualquier ligera variación aumenta la dificultad del robo (los centros de entrenamiento de ladrones trabajan con maquinaria que controla las condiciones gravitatorias de la sala, así como las climáticas, y también son capaces de reproducir fielmente verbenas y fiestas locales en sus niveles más altos de dificultad y sólo para ladrones expertos).

Así que los zapatófonos, si bien llevan el móvil al fresco y tientan a cualquiera, se lo ponen realmente difícil a los ladrones por tener un acceso tan bajo. De hecho, se lo ponen tan difícil como al portador, al que más la vale no recibir demasiados mensajes si no quiere volver a caminar a cuatro patas. Sería irónico que los avances tecnológicos supusieran un retraso evolutivo.

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Quitanieves para zapatos

En Instructables se encuentran las instrucciones para construir estos útiles Quitanieves del 44. La idea viene de un tal legofreak86, que seguro se ha visto en la tesitura de apartar la nieve con una pala y le ha parecido impropio de los tiempos que corren. O, en este caso, que caminan a trompicones.

A tenor de lo que se ve en las imágenes, los Quitanieves del 44 vienen equipados con una gran cantidad de paciencia y un salvapantallas para el cerebro, porque eso de caminar alrededor de la casa durante horas puede resultar algo monótono y en algún momento (vamos, en los cinco primeros minutos) las conexiones neuronales se negarán a seguir en caliente para nada. En ese estado es probable que en algún momento te salgas del recorrido y acabes chocando una y otra vez contra una pared en formato loop; si se da el caso, tranquilo: cualquier amigo con un puntero te podrá arrastrar hacia otro lugar para que sigas con lo tuyo. Porque para eso están los amigos.

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Botas de unicornio

Las botas de unicornio de Oonacat están pensadas para aquellas féminas aficionadas a relinchar y dar coces a la mínima provocación.

Valen 400 euros. Eso sería una ganga si estuvieran fabricadas con piel de unicornio, patas de unicornio y hechas a mano por un hábil unicornio que amputó las patas a su vástago para que alguien pudiera enfundarse las botas y montar a caballo para hacer la gracia, previo pago de la cantidad estipulada.

Pero no es así. En realidad se usan para caminar. O, bueno, algo parecido. En el siguiente vídeo podéis ver otro modelo, una especie de botas de diablo muy cómodas para estar por casa.

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Zapatos para morder el polvo

Los Apex Predators de Fantich & Young están formados por 1.050 dientes. En contra de lo que pueda parecer, su fabricación ha sido relativamente sencilla porque, según ellos, no son dientes reales sino réplicas. Aunque, a tenor de lo expuesto, y teniendo en cuenta el par de dientes de oro que relucen en el frente, yo soy de la opinión de que han ido rebuscando por los parkings de las discotecas a las siete de la madrugada (se encuentran verdaderos tesoros, a veces incluso humanos).

Los Apex Predators están en lo más alto de la cadena alimenticia en lo que a zapatos se refiere. El problema es que sus portadores suelen aparecer en hábitats que no les pertenecen y su voracidad pone en serio peligro la biodiversidad, teniendo en las chancletas y los deportivos de mercadillo su mayor fuente de comida diaria.

Por estas razones, y sin querer ponerme serio, creo que la población de Apex Predators debería estar controlada con mucha más rigurosidad, así como sus portadores y, por qué no decirlo, los tipos que dejan dientes ensangrentados en los suelos de las discotecas, que para algo están las papeleras.

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Aspiradora de suelas

El ritual del felpudo es uno de esos actos ridículos que tenemos completamente asumidos dentro de la normalidad. Al fin y al cabo, uno entra en una casa y restriega los zapatos sin moverse del lugar mientras mira al anfitrión directamente a los ojos. Una situación de tensión dramática que, por desgracia, es inevitable para el correcto funcionamiento del orden social.

Además, no hacerlo pondría en peligro a todo el núcleo familiar, pudiendo llegar a introducir especies foráneas en la casa que destrozarían el ecosistema.

Desde Japón nos llega un nuevo avance en lo que a felpudos se refiere: la aspiradora de suelas. Tan sólo con pisarla activaremos un buen puñado de miniaspiradoras que eliminarán todo residuo de los zapatos. Seguiremos teniendo que mirar a los ojos al anfitrión durante el proceso, pero todo tomará un carácter más serio y profesional.

El precio ronda la friolera de 6.000 euros. Como la mayoría de felpudos al uso, vamos.

Visto en Walyou

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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