Oh, sí: un tatuaje de God of War digno de los dioses

Pues sí, ese es el bueno de Kratos, el tipo de God of War. O una versión de él cuando estaba en la WWF. Yo, de hecho, le habría puesto una silla en lugar de las armas, pero no me quiero entrometer en las labores creativas ni en la visión del artífice de esto.

Lo bueno es que el el Kratos verbenero es precisamente eso: verbenero. Uno de esos tipos que te encuentras en las fiestas de un pueblo a las que has llegado no sabes cómo pero la gente baila y los bomberos sueltan manguerazos y la banda toca versiones salseras del Bohemian Rhapsody. Ese es su hábitat.

Visto en Geekologie

Punch a Monet, un juego para destruir obras de arte

Punch a Monet es uno de esos videojuegos que tiene que existir para que la gente no haga en la realidad lo que hace en ellos. Básicamente se trata de un enfrentamiento entre tu puño y un cuadro de Monet donde cada golpe indica cuánto dinero has destruido.

Siendo honestos, la sensación no es la misma. Un museo, con su halo de seguridad y rectitud, es mucho más tentador y lo pide, lo desea, por más que una voz en tu cabeza diga hey, respeta el lugar; esto es arte, no lo vas a entender, aquí hay tipos sensibles y tu debate interno más profundo tiene una lista de pros y contras entre culos y tetas.

Así que, en definitiva, lo único que puedo decir es que se echa en falta más variedad. Hay mucho más arte que puños y alguien tiene que hacer algo al respecto.

Visto en Kotaku

¡Ya puedes perder tu propia sangre cuando pierdas sangre en un videojuego! ¿No es maravilloso?

Brand & Grotesque han creado un sistema que permite sacar sangre al jugador cuyo personaje pierde sangre durante una partida. Obviamente no es la misma cantidad que pierde el personaje; sólo lo justo para sentir la sensación.

El sistema es relativamente sencillo (de explicar): la señal que manda la consola al mando para hacerlo vibrar es redirigida al centro de extracción de sangre, lo activa y empieza a sorber sangre del tipo. Aseguran haberlo hecho para montar centros móviles de donación de sangre que sean más llamativos, aunque esos centros sólo funcionarían si los jugadores son malos y no dejan de recibir disparos. En caso contrario, uno puede echar la mañana jugando gratis (habría que negociar lo del bocadillo para ver si también está incluido).

En cualquier caso, espero que esto se limite a la sangre y a los videojuegos. Es decir, si esto se extrapola a películas y sustancias supongo que uno sólo podrá ver Trainspotting una vez en la vida, justo antes de morir. Es una buena muerte, eso sí.

Visto en Geekologie

I am bread, el apasionante simulador de tostadas

I am bread es un videojuego de Bossa Studios cuyo objetivo es introducirnos en el deslumbrante día a día de una tostada, desde que es elegida entre todas las demás hasta que es bañada en mantequilla, mermelada, queso de cabra, cuatro lonchas de beicon, dos Oreo y una guindilla, todo ello bajo el peso del chocolate líquido (antes de que lo preguntéis: no, nunca he llegado a la segunda tostada y sí, desayuno varias veces).

Como habréis visto en el vídeo, la cosa se complica bastante para la tostada en su periplo hacia la tostadora. No hay enemigos pero sí obstáculos, y definitivamente la imagen de la tostada blandiendo un cuchillo es tan enternecedora que difícilmente podré sacarla de mi cerebro, a pesar de que ocupa mucho. Supongo que borraré el gif de los pechos bailando un tema de Mozart, que me tiene todo el occipital colapsado.

Someramente relacionado: Tostada de emergencia hinchable, en lata
Visto en Kotaku

Oh, sí: llega Hatoful Boyfriend, un simulador de ligar con palomas

Hatoful Boyfriend es un videojuego japonés cuyo objetivo es, bueno, que el jugador ligue con palomas. Sí. Para ello han encontrado una historia sólida donde las haya: la gripe aviar fue algo más que un susto. La raza humana arrasó con todo plumífero pululante que hubiera en las cercanías exceptuando a las palomas, que mutaron, pasaron a tener una inteligencia considerable (no leen a Sartre, pero los Mortadelos gozan de cierto éxito) y acabaron en una guerra de palomas contra humanos sin un resultado claro y una paz incómoda.

Años después, una alumna asiste a una especie de colegio mixto de palomas y humanos (o a lo mejor ella es la única humana, no lo tengo claro). Allí hay un científico loco al que hay que parar y, para llegar a él, el jugador tendrá que coquetear con palomas, llevárselas al nido o pasar una noche romántica cagando sobre catedrales.

En otras palabras, esto es una joya. Todavía no he tenido el placer de jugarlo, pero Víctor Navarro sí y su crónica hace que mire a las palomas de otra forma. Hay un feeling que no había tenido en cuenta hasta ahora.

Visto en Yorokobu

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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