
Tatuarse ya no es algo novedoso, ni original. Prácticamente todo el mundo va tatuado, ya sea un poco o extremadamente tatuado. Así que hay que innovar. Y no vale con tatuarse la cara, no. Hay que ser original de verdad.
Y eso fue precisamente lo que hizo un chaval, tatuándose todo el brazo con tinta sensible a los rayos UV, esa luz que se puede ver en las discotecas o en los episodios de CSI. Y se tatuó los huesos de la mano, de forma que, al iluminarse, consigue un efecto impresionante.
Y lo mejor de todo, su madre nunca lo verá. Bueno, siempre que no vaya con ella a una discoteca.
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