Cuadros de sillas para sentarse en lugar de admirar

Lo que se encuentra tras la señorita es la Canvas Chair del estudio de diseño YOY. Puede parecer una imagen extraña porque se supone que es un lienzo, pero el "secreto" se descubre con la siguiente imagen:

Exacto: la Canvas Chair es, ante todo, una silla. Y, por lo que parece, bastante incómoda. Pero si uno tiene intención de hacer de su salón una sala de exposiciones tiene que pensar en esos detalles: los asientos de los invitados, el camarero desnudo con máscara de luchador que pasea con la bandeja de copas, aquella pareja que aseguraba una performance inusual en la que se asesinaban mutuamente (pase único) y la mujer que se regurgita a sí misma en un bucle infinito, que siempre se gana las simpatías de todos y no es muy cara. Nadie dijo que ser anfitrión fuera fácil.

Visto en Gizmodiva

El baloncesto vago. Así sí

El baloncesto vago es una vertiente del baloncesto en la que los jugadores empiezan cansados y sin expectativas ni entusiasmo. El poco que tuvieran acabará en cuanto el oponente enceste y se descubra que cada canasta significa un pelotazo en el cráneo; y entonces lo que entrará en juego es el ansia sanguinaria de la venganza, que empezará intentando encestar y acabará lanzando directamente al otro y acusándole de haberse olvidado de comprar pan de forma deliberada y malicia.

Es un deporte cruel, sí, pero se está sentado. Y eso es más de lo que se puede decir de la mayoría de los deportes. La Silla de Baloncesto Vago es una creación de Emanuele Magini y, por supuesto, el balón puede ser sustituido por objetos cotidianos, punzantes o pringosos para hacer más dolorosa la experiencia y que la discusión no haya sido en vano.

Una excusa más para estar sentado, así que por mi parte no hay queja alguna.

Visto en Design Boom

 

Pelota de oficina

La pelota de oficina está pensada para acelerar el trabajo en las grandes corporaciones. En el mismo momento en el que el trabajador detecta algo importante puede lanzar la pelota, lanzarse a su vez sobre ella y rodar veloz hasta las instalaciones del jefe de personal para hacerle saber que ya hay un nuevo trailer del Caballero Oscuro dando vueltas por la red.

Para los que tenemos costumbre de trabajar desnudos no es muy útil porque resbala. Personalmente, recomiendo el trono de Juego de Tronos; algo caro, pero no hay nada mejor para rascarse la espalda. Además, un tipo en pelotas sobre una pelota haciendo la pelota al jefe es redundante.

Visto en Incredible Things

RoboChair. Siéntate incómodo pero disfrútalo

Las sillas plegables tienden a estar escondidas en el armario hasta que alguien se digna a hacernos una visita; una vez en la mesa, se tornan protagonistas absolutas de la velada mostrando sus dotes para dejar marcas en el culo y provocar cambios de postura cada 17 segundos. Cuando la visita huye, la silla vuelve a sus aposentos y tú has perdido un amigo y has ganado 3 puntos en sadismo gratuito.

RoboChair no va a impedir que eso ocurra, pero se puede alisar el culo de forma más amena y divertida. Porque RoboChair alegra el salón; no tienes por qué ocultarla y, es más, seguro que todas las visitas, queriendo hacerse los graciosos, querrán sentarse en ella. Tiene ese extraño magnetismo que te obliga a amarla en el momento y odiarla en la posteridad, como las guindillas.

RoboChair es un proyecto de Brad Benke que podéis apoyar en Kickstarter. Todo sea por tener esos ojos mirándote todo el tiempo.

Visto en The Fat Brat

Silla Stormtrooper

Pocas imágenes tan evocadoras como pasar la noche en el porche de casa, abrazado a un rifle y sentado en una mecedora, a la espera de que algún tipejo entre en tus dominios y te proporcione la excusa perfecta para disparar.

Tu señora esposa (una Madeleine o Margaret MacDiamond) estará esperándote en el fuego del hogar, escuchará el disparo, se limpiará las manos en el delantal, saldrá rauda para comprobar que estás bien y, tras demostrar tu virilidad enterrando al cadáver en el jardín tú solo haréis el amor en el suelo, con pasión pero sin salirse del manual.

Si eres un Stormtrooper es posible que nada de esto suceda. Algún jedi podría convencerte de que le hospedes, le hagas la cena y pierdas en una partida al Cluedo. Quizás una silla Stormtrooper podría serte de ayuda para no perder la identidad y no ceder ante la Fuerza, pero de todas formas lo tienes muy difícil. En cualquier caso, este modelo en particular no es mecedora, así que quizás lo mejor sería usarla para cenar y echar todos los cerrojos, que los jedis son buena gente y no te van a tirar la puerta abajo sin tocar antes.

Visto en BuzzFeed

 1 2 3 4 ...18 Siguiente

 

 

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
Este sitio está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento No Comercial 2.5
Desarrollado por {onestic}