Caballo balancín para adultos

Por más que uno intente compensar los placeres de la niñez durante la vida adulta hay cosas que son insustituibles. Los chupetes y defecar cuando quieras y no cuando puedas son un buen ejemplo, pero a lo que nos referimos aquí es a los caballos balancín.

Durante la vida adulta la única sustitución posible es la mecedora y ésta sólo llega a nosotros con la artritis y la dentadura postiza (en el mismo blister). Por suerte, Lanzavecchia y Wai han perpetrado el maravilloso balancín adulto, en versiones para uno o dos jinetes. Es cierto, sin embargo, que ya no parece un caballo y eso le quita parte de la gracia. Aunque las caídas y las roturas de tibias son las mismas, así que supongo que compensa.

Visto en Oh Gizmo!

Una silla-taza para removerse inquieto

Vivir dentro de una taza es un sueño normalmente atribuido a las bolsitas de té que, sin embargo, puede extenderse al ser humano si nos hacemos con una silla-taza como la que podéis ver en la imagen.

Hay una frase muy usada en novelas policíacas que dice algo así como "se removió incómodo en la silla". Esa frase puede adquirir otro carácter si la aplicamos a la silla-taza. El resultado podría ser "se removió en la silla, se echó una cucharada de azúcar y se bebió. Se notó amargo, pero cuando quiso echarse otra cucharada era demasiado tarde".

Aunque, claro, hay que tener en cuenta que adquirir mobiliario para hacer chistes malos sólo nos garantiza que las visitas a casa se limitarán a una primera vez y que además serán visitas muy cortas. A partir de entonces tendremos que usar la silla-taza para colocar las tazas de café y hablar con ellas, lo que es a la vez triste, tierno y poético. Como la filmografía de Van Damme.

Visto en Boing Boing

Silla R2-D2. Adiós, espalda, fue bonito mientras duró

Vale, esta silla R2-D2 de Xtinct 3D Design no parece muy amiga de las espaldas. De hecho, estoy casi seguro que sentarse sobre el droide original sería más cómodo. En cualquier caso, no deja de ser un trabajo admirable que se puede solucionar con un par de cojines.

Y decir esto no es decir poco, porque hay que tener en cuenta que la mayoría de problemas de la vida se pueden solucionar con un par de cojines; sólo hace falta saber usarlos y disponer de datos fiables: cuánto tiempo aguanta el culo hasta acartonarse, cuándo deja de circular la sangre por las piernas, qué resistencia pulmonar tiene el vecino,… Estoy seguro de que en una realidad alternativa, los forajidos del lejano oeste llevan cojines en las cartucheras y siguen siendo los tipos malos y duros de siempre. Es más, a veces escupen sobre los propios cojines antes de usarlos, lo que los hace más pérfidos si cabe.

Visto en Geeks are Sexy

La silla nómada

A primera vista la silla nómada de Jorge Penadés no parece especialmente cómoda, aunque hay que tener en cuenta que está pensada para un público muy específico: aquellos deportistas capaces de escalar cumbres o correr 10 kilómetros sin pestañear pero a la hora de sentarse necesitan una silla. No es, digamos, un nicho de mercado muy amplio, pero alguien tenía que llenarlo.

Porque por muy sudado que estés, el hecho de sentarte en una silla es diferente al de sentarse en una roca. No tanto por la comodidad sino por la idea de premio. Te mereces algo mejor. Además, si hay que elegir un solo elemento de equipaje antes de salir de viaje, conozco a más de uno que se llevaría una silla. Ninguno de ellos es deportista, claro. Ahora que lo pienso, ese es otro nicho de mercado: la gente que necesita estar sentada porque su cuerpo se siente extraño en cualquier otra posición. No, no están enfermos; cada uno combate a la gravedad con un estilo de lucha específico y todos son válidos mientras no pierdas la batalla.

Visto en Gizmodo

Ropa de silla

Alguien en Bernotat & Co decidió darse cuenta de que las sillas pueden pasar frío. Explico la frase: darse cuenta de algo implica tener un leve conocimiento del tema y, debido a algún agente interno o externo que antes no existía, desarrollar una de sus funciones, descubrir un nuevo uso o comértelo (la última opción requiere que el objeto en cuestión no fuera comestible en sus orígenes y que no te importe perder los dientes experimentando).

Ahora bien, decidir darse cuenta es buscar una cualidad allá donde no la hay o donde no hay necesidad de haberla. No dudo ni por un segundo que una silla está desnuda por definición, puesto que no lleva ropa y todo lo que no lleva ropa está desnudo. De ahí a crear una línea de moda exclusiva para sillas hay un paso muy grande.

Esto puede suscitar envidias: en cuanto se generen catálogos de ropa de silla con modelos despampanantes se establecerá el canon de belleza a seguir, y cuando eso ocurre se disparan las dietas relámpago, lo que significa que te tienes que sentar en una silla de cocina a dieta (nada tan poco fiable como una silla a dieta) que en unos meses sufrirá el efecto rebote y se transformará en un sofá con masaje, que está muy bien pero en la cocina no. Y en cuanto le digas que no está en su ambiente y te la lleves al salón dirá que algo ha cambiado y que sólo la querías porque era una silla de catálogo, lo que es una vil falacia: la querías porque no chirriaba. Y porque no aprovechaba cualquier ocasión para darte un masaje, que al principio está bien pero luego se vuelve algo cansino.

Visto en Like Cool

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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