El Taburete de Control

El Taburete de Control es la herramienta definitiva para aquellos que cuentan las calorías que comen y los litros que beben. Cierto es que podemos hacernos una idea de nuestra alimentación restando el peso de las deposiciones, aunque eso supone disponer de una fría balanza en la que apoyar el culo acompañada de un notario, algo que no está al alcance de todos.

Lo bueno del Taburete de Control es que nos da la información en tiempo real, en el mismo momento en el que los alimentos pasan a formar parte de nuestro yo más íntimo (el del estómago, claro). Tiene que ser toda una experiencia comer y escuchar el crujido de la aguja mientras va girando hacia la derecha sin misericordia, arrastrándonos hacia un abismo insondable del que no podremos salir jamás; y eso contando con que podamos entrar, algo que depende de la circunferencia de nuestra cintura, que en esos momentos estará generando un campo gravitatorio a su alrededor con diversos satélites orbitando sin grandes pretensiones (las aspiraciones de un satélite son más bien pocas).

Pero, como sabemos, los usos de un taburete son múltiples y hay uno que destaca entre todos ellos: su función de arma de mano en las peleas de bar. Si somos lo suficientemente rápidos podemos golpear con el taburete y mirar la aguja para saber cuánto le pesa la cabeza al tipo que ha recibido el impacto, recibiendo un nivel de gloria equivalente a dicho peso.

Visto en Like Cool

La silla coja te obliga a centrarte en lo que haces (o sea, sentarte en una silla)

El objetivo de Inactivité, la silla de dos patas, es que nunca te sientas lo suficientemente cómodo para desconectar del mundo. Su estructura te obliga a hacer pequeños movimientos para equilibrar la silla, manteniéndote en un constante movimiento que, de alguna forma, impide que tu mente se distraiga.

Esa es, por lo menos, la teoría de Benoit Malta. A mí simplemente me parece loable que alguien diseñe una silla incómoda a conciencia y que intente justificarlo, así que no me pienso quejar. Supongo que si la teoría funciona todos los que hicimos equilibrios con la silla durante toda la etapa escolar somos unos genios o por lo menos estuvimos muy centrados en lo que hacíamos. Que era, bueno, nada. Pero hay formas de no hacer nada mejores que otras, eso está claro.

Visto en Lauguing Squid

Silla escorpión para los muy, muy malignos

Así que eres malvado. Te gusta golpear las yemas de los dedos entre sí mientras urdes planes de conquista global. Acaricias al gato mientras ríes al recordar dónde has colocado las trampas para que todo maldito héroe que te desafíe sucumba suplicando misericordia. Te asocias con unos octogenarios U2 y decides encasquetar su terrible último a disco a todos los que tengan iTunes. Eres malvado, sí, lo sabes, te gusta y sabes que te gusta.

Lo que no sabes es que tu silla es una mierda. Ningún archienemigo de la humanidad cometería el ultraje de concebir maldades desde una vulgar silla de oficina que, vale, es giratoria y eso da mucho gustico, pero es indigna y no está a tu nivel. ¿Eres maligno? Pues aquí tienes una silla con forma de escorpión. Tranquilo, no pica (sería una muerte muy estúpida). Es una creación del ruso Vyacheslav Pakhomov y la vende por algo más de 5.000 euros, una nimiedad para ti, que has conseguido que las multinacionales financien tu ejército de clones de Yoko Ono a 7 euros la pieza. No sé a qué estás esperando. Y si lo de revivir a Pink Floyd también ha sido cosa tuya, que sepas que te has pasado. Esos son intocables. Prepara las trampas y unas magdalenas, que esta tarde invado tu mansión.

Visto en Oh Gizmo!

Silla impregnada de aura maléfica

La silla Coppelius de Yaara Derkel es todo lo maligna que una silla puede ser sin dejar de ser una silla. Es decir, una silla que no te deje sentarte en ella es evidentemente maligna, pero también pierde su funcionalidad como silla y se queda en un conjunto de madera que te evita, lo que viene a ser un Pinocho reaccionando ante un fumador.

Nada de eso: uno se puede sentar en la silla Coppelius y sentir su aura de maldad; al momento escuchará voces en su cabeza que no pertenecerán a ningún grupo de Whatsapp (aunque manden bailarinas al cerebro) y le harán sugerencias malignas como ir a una estación de trenes y abrazar a las parejas que ya se estén abrazando para cortarles su emotiva despedida. Estamos hablando de voces muy, muy malas.

Lo peor de la silla Coppelius es que, cuando no es maligna, es terriblemente fea. Lo podéis comprobar en la fotografía. De hecho, tener esa silla en casa ya denota una clara inclinación por el mal gusto, y de ahí a intentar conquistar el mundo hay un paso.

Visto en Design Boom

La imprescindible Silla sin Silla

La Silla sin Silla es un exoesqueleto que cumple la función primordial de una silla: servir de soporte para el culo y sus extensiones. El resto de usos de una silla (arma en peleas de bar, castigadora accidental de meñiques y objeto de deseo de las cabareteras) han sido vilmente olvidados para centrarse en el reposo.

El funcionamiento es sencillo: uno se viste con la Silla sin Silla, se coloca en la posición que le resulte más cómoda, presiona un botón y el exoesqueleto fija esa posición. Así, uno queda sentado en el aire y en principio no se le puede pedir más a la vida.

El problema aquí es el valor emocional que cada uno adjudique a su centro de reposo: está claro que una silla que te sigue a todos lados es fiel, pero también muy sumisa. Una silla cómoda a la que tengas que llegar se transforma en algo casi quimérico, una aspiración, un Monte del Destino de 20 euros, una gesta que te supone un esfuerzo después de un duro día sopesando el peso de tus genitales en la oficina. Es simplemente perfecta.

Es tan perfecta que una vez llegas a ella y consigues sentarte te recuerda que no has comprado el pan y te obliga a bajar de nuevo.

Visto en Oh Gizmo!

 1 2 3 4 ...20 Siguiente

 

 

Visita nuestra tienda de regalos originales
No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
NoPuedoCreer - Buscando desde 2005        QueLoVendan - Vendiendo desde 2010        Creative Commons    Aviso legal
Desarrollado por {onestic}