La iniciativa no es nueva, hace unos cinco años que recorre distintas ciudades, principalmente de Inglaterra y Holanda, y causa sensación allí donde montan la performance.
Y es que ha de ser chocante ver a un montón de gente bailando desenfrenadamente, como en cualquier discoteca, pero sin que se oiga ninguna música estridente.
La explicación es que los que bailan sí que oyen música, cada uno lleva unos auriculares inalámbricos que les dan a la entrada, con el volumen regulable, lo que les permite ponerlos a toca caña para bailar, o bajarlos para relajarse o tomarse algo tranquilamente.
Una curiosa solución a los problemas de contaminación acústica y molestias a los vecinos que suelen ir relacionados con este tipo de actividad.
Visto en Chiquiworld > dormilones.net


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