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No Puedo Creer... Que Lo Vendan... X



 

 

Condones-pizza: os tengo dicho que no os dejéis los bordes

Marina Malygina es una visionaria, una de esas personas con el don de acariciar la fibra sensible de la humanidad, de ver lo que en el interior de su pérfida alma y saber lo que realmente necesita. Pero ojo: también es capaz de llevarlo a cabo y de mostrárselo al mundo. Y tras mucho indagar en personas de todo tipo ha decidido aunar la pizza y el sexo en unos condones-pizza que además vienen en su hermosa caja de pizza.

Y atentos, que esto no es cualquier cosa: por primera vez en la historia nadie se podrá quejar de que las pizzas no vengan cortadas, y eso es un gran adelanto.

De momento no se sabe si los condones vienen con sabores (la cuatro quesos es todo un festival que prevé una noche muy larga) y si hay oferta de 2x1 si se recoge en el local o a domicilio. Porque quiero creer que tendrán un servicio a domicilio. Tengo toda mi fe puesta en ello.

Visto en Incredible Things

Una canción infantil de genitales bailongos provoca la ira de unos padres, la reflexión de otros y la indiferencia de los niños

Barnkanalen es un programa de televisión sueco centrado en educar a niños de tres a seis años. Hace poco estrenaron un vídeo en el que aparecen genitales femeninos y masculinos bailando. Los dibujos son simpáticos y alegres, lo que no ha impedido que se desatara la polémica cuando algunos padres, acostumbrados a las diatribas filosóficas e incendiarias de Dora la Exploradora, vieron a su vástago frente a una pantalla repleta de penes bailongos.

Los creadores del programa consideran el vídeo inofensivo y las masas de padres se dividen entre los que lo consideran inmoral y aquellos que asumen los genitales como una parte del cuerpo y la sexualidad como una parte de la vida. De hecho, buena parte de la población asegura que es la parte de la vida más interesante.

Yo no sé el efecto que ha podido tener sobre los niños (poco, me temo), pero en mi caso ha sido terrible: todo lo que he visto ha sido un manojo de pollas con sombrero y unos granos de maíz con gafas y micrófonos.

Luego he descubierto que eran vaginas de múltiples edades; he hecho memoria (mucha memoria) y sí, creo recordar que guardaban un vago parecido. Me he terminado el café, he mirado a mi alrededor por si alguien me estaba mirando (ni que decir tiene que vivo solo y nunca recibo visitas) y me he bajado la bragueta para echar un ojo a cualquier cosa que anduviera por allí. Y lo que yacía en las profundidades se ha encogido de hombros. Y no tenía sombrero. La realidad me ha vuelto a decepcionar. Así que, en fin, me he hecho un cigarrillo y otro café.

Visto en The Guardian gracias a Aurora

Dejaos los perfumes que ya está aquí está el regalo perfecto: el diamante vibrador

Es perfecto.

Simplemente perfecto.

No puedo imaginar una situación en la que regalar el diamante vibrador no sea sinónimo de triunfo absoluto. Entre esas situaciones estoy incluyendo la de un tipo que llega a casa sudado y borracho, con un desconocido colgando de su pierna, lanza la caja y suelta un "ea, aquí tienes un pedrusco para frotarte."

Es burdo y zafio, pero da igual porque en la escena siguiente ella abre la caja y de ésta emerge un brillo dorado que la envuelve mientras alza el diamante en medio del salón, suenan coros angelicales y acto seguido se mete en el dormitorio, emite una risita y se escuchan gemidos y el sonido de las monedas de Super Mario Bros.

El diamante se carga de buenas intenciones y por USB, es resistente al agua y a todos los fluidos relacionados con el sexo (excepto al de la Reina Alien) y tiene 7 modos de vibración, o sea, 7 razones para dejar a tu pareja.

Lo sé, es irremediablemente perfecto.

Es uno de esos raros objetos que se anula a sí mismo. Un diamante es algo superficial, un símbolo de riqueza y estatus, pero no puede ser tan superficial porque está pensado para ser introducido, para trabajar bajo la superficie, es un diamante minero, un currante; la única forma de conservar su superficialidad, su estatus y su glamour sería poner el tercer modo de vibración y pasártelo por el codo; sería un desperdicio, claro, y establecería un nuevo patrón de comportamiento y un nuevo paradigma: alguien que se frota el codo con un diamante vibrador es alguien con nivel. Es alguien perfecto. Y como el diamante también es perfecto hay demasiada perfección en el ambiente y entra en escena la sospecha. No puede ser tan perfecto. Algo tiene. Yo no me acerco a eso. Así que la señora que se frota el codo con el diamante se queda sola y acaba usando el diamante en su lugar correspondiente, abandonando la perfección en pos de la funcionalidad y la felicidad. Es una historia de abandono, sí, pero también de encuentros. ¿El título de la película? Jodidamente perfecto.

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Kit de detección de semen [Actualizado: ya la venta en QLVX]

¿Crees que tu pareja te pone los cuernos? Tienes 3 opciones para averiguarlo. Una es contratar a un detective privado para que lo/a sigan, otra es hacerse con los servicios de Gil Grissom para que rastree las zonas del "crimen" y la última es hacerlo tu mismo.

¿Cómo? Pues con el Kit de detección de semen para hacer Tests de infidelidad. Ahí tienes todo lo necesario para rastrear restos de semen en cualquier tejido. En 10 minutos el reactivo indica si ha detectado restos de esperma.

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Dedo vibrador para masajear las encías. O quizá no…

¿Los dentistas recomendaban masajear diariamente las encías?

Hay que ver como se las ingeniaban hace algunas décadas para vender artilugios de este tipo, tan comunes hoy en día ;-)

Visto en Distractify

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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