Cuando se cayó el muro de Berlín, mucha gente se llevaba piedras del mismo para hacerse algún collar, anillo o pendientes con ellas. Pero ¿para qué usar sólo una piedrecita, pudiendo enroscarnos el muro entero alrededor del cuello?

El muro, concretamente, no se encuentra entre la colección, pero sí que podemos encontrar todo tipo de puentes, fachadas y edificaciones varias convertidas en collares o pulseras.
Joshua DeMontes se ha encargado de llevar la realidad a miniaturas distorsionadas para que se adapte perfectamente a las formas del cuerpo.
Sin duda, unas piezas de bisutería muy originales, pero a ver quién sale con la alfombra roja enroscada al cuello...






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