
Bien es sabido que los champús para niños no son excesivamente irritantes para los ojos de los niños, pero estos no lo saben. Lloran como si se les estuviera echando ácido sulfúrico en la retina.
Por eso, pienso que esta especie de orinal está pensado más para los padres que quieran proteger sus oídos que para el bienestar de los niños. Sencillamente se trata de una visera con un asa que, colocada oportunamente sobre la frente del churumbel, impide que la espuma y el champú caigan en sus ojos impidiendo así un llanto capaz de romper cristales y derrumbar casas.
Cuesta 13 Euros y, sí, quizá es un poco caro para ser tan simple pero ya sabéis: los muy c*pullos de los vendedores saben qué es imprescindible para la salud mental de los padres.
Visto en Inventor Spot



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