Hay veces en las que es peor el remedio que la enfermedad, y creo que esta es una de esas ocasiones.

De todos es bien sabido que los posavasos sirven para no quemar la mesa cuando el vaso está caliente, para no estropearla con el roce o para no mojarla. Y un pasavasos hecho con chapas no respetaría nada más que la primera premisa.
Menos mal que estos posavasos hechos con chapas y diseñados por Rettocamme llevan un corcho en el interior de cada chapa que hace que se levanten unos milímetros de la mesa, porque no quiero ni pensar en las marcas que puede ocasionar el roce de una chapa sobre una mesa de madera. Se me ponen los pelos de punta sólo de pensarlo.
Los precios oscilan entre los 9 y los 17 euros, que, al parecer, van en función de las marcas de las chapas que contiene cada posavaso.