
En oriente aprecian las obras de arte efímeras, que no perduran en el tiempo, los cerezos en flor, las mandalas, la fruta esculpida, una pared blanca en una ciudad...
Para poder hacer grafitis de una manera mas cívica tenemos el paraguas rotulador, un paraguas que, además de cumplir con su función original, nos permite mojarlo en un charco y poder realizar efímeros dibujos que desaparecerán al secarse el agua o al llover sobre ellos.
La verdad es que en el suelo no se suelen ver muchas pintadas, quizás alguna plantilla y dibujos varios en las carreteras durante el Giro o el Tour. Desde luego hay que tener tiempo y ganas para ponerse a pintar un cipote en medio de la carretera esperando que lo enfoquen desde el helicóptero. El problema es que después de la gracieta queda feo, aunque a lo mejor se puede utilizar para señalar una zona de "prostitución ambulante" y, si esas pintadas se hacen con el paraguas-rotulador, no quedará rastro de ellas.





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