Perros disfrazados y Star Wars. ¿Qué puede fallar?

A los ya clásicos disfraces de Star Wars para perros les han salido unos fieros competidores. Reconozco que he colocado las imágenes de perros adorables y frikis para compensar el impacto que supuso el traje de Chewbacca ajustado, que todavía se me aparece en sueños.

La principal diferencia con los anteriores disfraces radica en su anonimato: ahora los perros no tienen por qué representar personajes de la saga sino que sirven de montura a soldados imperiales y otras gentes que suelen morir con cierta celeridad. Por el momento uno puede humillar (o dignificar, según se mire) a su mascota convirtiéndola en un Bantha, un Tauntaun, un AT-AT o un Dewback.

Visto en Oh Gizmo!

Bozal para perros ovíparos

Es gracias a los avances tecnológicos y a la experimentación que hoy podemos disfrutar de criaturas como el patoperro.

Como su nombre indica, el patoperro aúna las habilidades de ambos animales, pero su caso es especial porque, además de combinarlas, las anula: el patoperro ni ladra, ni muerde ni pone huevos. No es un perro, no es un pato. Es, para que nos entendamos, una criatura llamada de zoología negativa; como si un sofá se llamara sofá pero no pudiera dejar que te sentaras sobre él porque en realidad es un pozo (esto sería un caso de mobiliario negativo).

Su aspecto fiero y amenazador se debe al llamado Quack Muzzle, un pico compuesto por un material ultrasecreto usado por los altos cargos del ejército que, tras un largo proceso ultrasecreto de recomposición y ensamblaje en fábricas ultrasecretas, acaba saliendo al mercado en plástico de los chinos y por 25 euros. Por eso los secretos es mejor guardarlos.

Visto en Like Cool

 

Lámparas de perros defecando


Estas lámparas de pie son obra de Whatshisname. Como podéis ver, representan a perros descomiendo de forma tranquila y transmitiendo esa calma interior, esa paz que sólo se siente en el excusado o tras un estornudo (siempre después de expulsar algo, en cualquier caso).

El funcionamiento de la lámpara es, bueno, el de cualquier lámpara. Su peculiaridad radica en el interruptor: por supuesto, es una mierda de perro en toda regla. Tendremos que pisarla (con el pie, preferiblemente, para evitar imágenes extrañas) y no dará suerte, pero dará luz. O ambas, porque los golpes de suerte hay que verlos venir para aprovecharlos.

Hay un mito girando por el mundo que establece que uno puede "cortar" el proceso del perro uniendo sus dedos índices como ganchos. He de decir dos cosas al respecto: la primera, que no es probable que ese gesto sirva para apagar la luz; la segunda: nuestros mitos son muy pobres.

Visto en Laughing Squid

Salvaescaleras para perros

La economía de movimientos es un concepto esencial para reservar energía y poder usarla en actos vitales como dar siete vueltas a una finca persiguiendo una mosca, defecar en medio de la acera para marcar territorio o lamer los restos de comida que previamente han caído al suelo.

Esto también se puede aplicar a los perros.

Por sólo 6.000 euros les podemos otorgar el placer de tener que moverse lo menos posible gracias al Salvaescaleras canino, un prototipo que próximamente será puesto a la venta para todos aquellos que tengan un perro más perro que ellos.

En el improbable caso de que el uso del Salvaescaleras canino se extienda, las consecuencias pasarán por un aumento de la obesidad canina que hará que los propios perros vayan moviéndose cada vez menos hasta no hacerlo en absoluto, quedándose rezongando en la cama todo el día como un vulgar ser humano, y esto significaría la ruina para los Salvaescaleras y dejarían de venderse. O sea, que es un artilugio condenado desde el principio.

Visto en Neatorama

Collar para perros huidizos

Hay tres elementos que definirán el apocalipsis: un perro pequeño, una verja grande y una vuelta ciclista. Es como juntar los rayos de los cazafantasmas, nunca sabes qué puede ocurrir cuando esas variables se encuentran. Por eso el collar para perros huidizos es vital. No faltará el que quiera usarlo para colgarle cosas en los extremos y hacer del perro una forma de correo interno en el hogar. No es aconsejable; son fuerzas incontrolables de la naturaleza.

Yo no tengo perro, pero cuando me deprimo y mis amigos intentan huir les atizo con el táser. Es una opción sin duda más incómoda porque implica perseguirlos y uno ya está mayor, así que probablemente compre unos cuantos collares para las visitas.

Visto en Random Good Stuff

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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