El reloj patatero

Si eras de los que estaban atentos en tus clases de ciencias esta noticia no te va a sorprender lo más mínimo, pero si eres de letras igual cuanto menos arquees las cejas ante el reloj alimentado con un par de... patatas.

No es bonito, no es gracioso, sólo es sorprendente para aquellos que no saben las cosas que se pueden hacer con las cosas ricas en potasio, como las patatas. Claro que bien pensado, pagar lo (poco) que cuesta el Potato Clock en cuestión no tiene ningún mérito. ¿Por qué no construir uno? No tiene pinta de ser muy complicado que se diga e igual es hasta instructivo, y si en vez de un reloj construyes un termómetro digital para poder saber cuándo hace un frío que pela.

Visto en GeekAlerts

Posavasos patatas chips (en bote tipo Pringles)

Los aperitivos serán mucho más divertidos con estos posavasos en forma de patatas chips "onduladas".

No están elaborados en ninguna especialidad. No saben a queso, ni a jamón ibérico, ni a aromas campestres o cualquier locura del mago del marketing de turno. De hecho no saben a nada. Bueno, un momento ¿A qué sabe la silicona?

Lo mejor es que vienen en un tubo metálico similar al de las famosas patatas Pringles.

Sería más bonito que estuviera estampado con la imagen del señor ese con bigote tan simpático, pero las cosas del copyright lo ponen complicado.

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Bálsamo de labios con sabor a patatas fritas

Si hay algo por lo que realmente merece la pena la vida es por las benditas patatas fritas. Ahora, con el French Fry Lip Balm, ese fruto de los dioses está mágicamente concentrado en una barra que te servirá de bálsamo labial. A priori, un concepto que pega menos que un post-it de segunda mano, pero que, en la práctica debería ser todo un éxito. El eslogan sería "A partir de ahora tendrás que llevar ketchup a las citas".

Aprovecho para narrar una de mis teorías históricas. Según las creencias cristianas, Adán y Eva fueron tentados por la serpiente para que comieran del fruto prohibido. Obviamente, no hay quien se crea semejante patraña. No te vas a jugar la expulsión del paraíso por una triste manzana golden, yo creo que les tentó con patatas fritas, que tiene mucho más sentido. Alguien de arriba cambió el relato para que no se conociera la aterradora verdad. Que montaron una macro barbacoa con las costillas de Adán.

Al contrario que en otros casos, lo que está claro es que siempre podrás decir que este bálsamo es una patata. La pregunta que me corroe por dentro es, en un momento de debilidad hambruna ¿se puede dar un mordisquillo torcido a la barra?

Visto en Likecool

Coge las patatas fritas sin mancharte

Potechi

Lo digo y lo diré siempre: los japoneses viven en el futuro. Un ejemplo muy claro del porqué. Nosotros, cuando comemos patatas fritas, de estas típicas de bolsa, nos pringamos los dedos. Al cogerlas, nos manchamos. Pero ellos no. Y no lo hacen porque usan cosas como el Potechi, un invento revolucionario.

Una especie de varita con una mano al final con dos dedos articulados que se mueven con un botón. Presionas el botón y se cierran los dedos. Y tu coges tu patata sin mancharte.

Y mientras, nosotros aquí, manchándonos al coger cosas con los dedos.

Hermetiza tus bolsas de patatas

Hace tiempo ya os habíamos descubierto un invento para volver a precintar vuestras bolsas de patatas. Pero lo que os traemos hoy es todavía mejor, aunque no os permitirá catarlas en la tienda y luego volver a dejarlas intactas.

Los Bag Caps están diseñados para que cuando abras una bolsa de patatas puedas dejarla a medias sin que su contenido se eche a perder.

Consiste en un cierre hermético que convierte la bolsa en una especie de tupper, que podremos abrir y cerrar cuantas veces queramos. Se pueden adquirir por 6 euros, y están disponibles en verde y naranja.

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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