Navaja-pistola

Si en pueblos como Deadwood o Tombstone hubieras sacado esta arma el sheriff se hubiera quedado de piedra... y después de hubiese freído a tiros.

Y no porque esta pistola tenga la cara de Billy el Niño grabada, sino porque tener una navaja con forma de pistola es un poco tonto.

Imagina que un día atracas una diligencia y, a la hora de pedir el botín al rico banquero, le das un tiento al gatillo y, en vez de una bola de plomo, se despliega un filo. Por muy afilado que esté la víctima no podrá evitar pensar que no es para tanto y acabará plantándote cara. Así que lo único que podrás hacer es rasgar el corsé de su bella hija para que, si no con dinero, al menos te vayas con un par de buenas vistas.

Imagina también el día en el que te tengas que batir en duelo con algún agente de la ley o algún pistolero al que hayas mentado la madre diciendo que era una de las chicas del Saloon Gem: mientras él podrá daros a veinte metros, tú tendrás que ir hasta él esquivando balas y gritando "¡Yippie yi yaaaaay!".

Que no, que no... que esa no es manera de vivir en el Oeste.

Pistola para bebidas

No sabemos cómo servían las bebidas en el salvaje oeste, pero seguro que así no era.

Y es que en un Saloon lleno a rebosar de truhanes, vaqueros, jugadores y señoritas de piel suave como la seda pero de maneras duras como el acero, el pobre barman que llenara los vasos de la banda de Jeese James con este artilugio acabaría tiroteado al mediodía.

Como véis se trata de un dispensador para botellas (sé que estas tienen un nombre, pero ahora lo he olvidado) con forma de revólver clásico que, cuando no es usado, se mete tranquilamente en una pistolera.

Así, con uno de estos en casa, pasarás de ser conocido en las fiestas como el "amigo pringadillo obsesionado con las pelis del oeste" a ser conocido en las fiestas como el "amigo pringadillo obsesionado con las pelis del oeste que, además, es un borracho".

Pero no os preocupéis, que esto tiene una ventaja: colocadlo en cualquier botella y ya veréis como las visitas, por no pasar un momento ridículo, no tocan vuestro licor preferido. Por cada contra hay un pro.

 

Dispara hasta emborracharte, forastero

Todos conocemos el famoso juego de "tirotear a los bandidos" pero... ¿Cómo se puede hacer de ese juego infantil algo más "adulto"? ¡Exacto! Añadiéndole bebida.

En concreto, este juego tiene dos modalidades: o bien podéis disparar que el cantinero deje de llenar vuestro vaso; o bien podéis podéis hacer blanco en él para que os llene el vaso. Sea como sea la gracia del juego está en ir bebiéndose el licor y aumentar el nivel de dificultad (al que se accede a través de la ingestión de alcohol y su posteriores efectos).

Sin duda un buen regalo para todos aquellos a los que les fascina las viejas historias del Oeste mezcladas con whisky o tequila. Por cierto, ¿se pueden mezclar las dos bebidas antes dichas? Sería un cóctel interesante.

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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