Alternativas laborales: alquila tu barba como cartel publicitario por 4 euros diarios

Si alguno de vosotros tiene una barba prominente y considera que debe ser remunerado por ello, la agencia Cornett tiene una especie de solución: los beardboards.

Un beardboard es un pequeño cartel que se cuelga de la barba, convirtiéndola en un panel de anuncios móvil. La idea surgió como una broma, pero al final parece que se va a hacer realidad y, de hecho, pagan 5 dólares diarios a los portadores.

Como era de esperar, la agencia ha recibido una montaña de mails con gente dispuesta a colgarse lo que sea de la barba.

Por ahora sólo dos compañías americanas han contratado los servicios, A&W y EagleOne, pero si la idea prospera es de suponer que se convierta en la alternativa a los carteles de carretera. Aunque está claro que uno nunca sabrá si el tipo que tiene al lado es fiable o es spam y quiere venderle yogures a toda costa; al final alguien tendrá que inventar un filtro contra barbudos que los detecte a distancia para poder ser evitados.

Visto en Incredible Things

Cómo pedir matrimonio (así sí)

Parece que alguien llamado Matthew tenía pretensiones de casarse sin pasar por el trago de arrodillarse, de pronunciar la terrible frase ni de emborrachar a la novia para que acepte. Así que decidió apostar por la ternura, que es un arma infalible.

Matthew introdujo las piezas de un juguete con su cara en un huevo Kinder, y con ellas el anillo de compromiso. Se las ingenió para unir el huevo a su alrededor y se lo entregó a su futura esposa. Ella aceptó, desde luego. Pero sólo después de unir todas las piezas y comprobar que se casaba con la misma persona que tenía enfrente.

No cabe duda de que es una forma de pedir matrimonio más original que la habitual, pero no sé si el momento de espera (mientras ella une las piezas y hace como que no sabe de qué va todo eso mientras piensa la respuesta) alberga demasiada tensión. Creo que lo de emborracharla tiene un porcentaje de éxito más elevado y es menos sufrido.

Visto en Walyou

 

Una camiseta de oro para atraerlas a todas

El tipo que podéis ver en la fotografía se llama Datta Phuge, le gustan las mujeres y tiene un problema: que a las mujeres no les gusta Datta Phuge. Así que ha decidido urdir un plan infalible para ligar: ponerse una camiseta de oro. Sí. Estoy seguro de que hay planes mejores, pero no seré yo el que cuestione el proceder de un hombre desesperado.

El precio de la prenda ronda los 20.000 euros. El de Datta probablemente no supere las dos gallinas, entre otras cosas porque tiene declaraciones como "sé que no soy el hombre más guapo del mundo, pero estoy seguro de que las mujeres quedarán deslumbradas con esta camiseta". El pobre Datta no sabe que lo que de verdad atrae a las mujeres es el Call of Duty, la lucha libre y los pomos de las puertas. Simplemente no se pueden resistir.

Visto en Incredible things

El láser que transforma ojos marrones en azules

Faltan menos de tres años para que Stroma Medical lance al mercado un láser capaz de cambiar el color de los ojos. La transformación sólo funciona en un sentido (de ojos marrones a azules) y es irreversible.

El proceso al que hay que someterse dura aproximadamente 20 segundos. De lo que no han dicho nada es de cambiar el color de un solo ojo para aumentar las posibilidades de que gusten a una mayor parte de la población. Esta es la opción que más me atrae. Porque hacerlo de forma artesanal es costoso y difícil. El método Bowie es lo más cercano que se puede conseguir: alguien con anillo te da un puñetazo en el ojo, tienes la suerte de no perder la vista y se te queda la pupila dilatada permanentemente. No es lo mismo, claro, pero de lejos confunde.

Visto en Xataka gracias al Camarada Bakunin

La casa en medio de la autopista

Xiayangzhang, China: Luo Baogen y su mujer, ambos rondando los 70 años, se negaron a cobrar la indemnización que les ofrecía el gobierno chino por tirar su casa para construir una carretera. Sus vecinos, en cambio, aceptaron gustosos los 30.000 euros y pusieron al gobierno en la tesitura de cambiar el recorrido de la carretera o contratar unos sicarios para acabar con Baogen.

Tras lo que parece una decisión no muy meditada, se decidió trazar la carretera igualmente rodeando la casa de los Baogen, que ahora se levanta en el centro de una rotonda a modo de monumento a la falta de escrúpulos. Para colmo, ni siquiera han quitado el poste de la luz que aflora en medio de la rotonda y que va a convertir la casa de los Baogen en un centro de urgencias médicas improvisado.

Visto en Incredible Things

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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