
Antes que nada, vamos con la primera decepción: llevar un talismán con la nariz de un perro no te otorga el poder de olisquear culos. Y, sobre todo, no le quita al resto de la población el derecho a soltarte un guantazo en caso de que insistas.
Así y todo, el objeto no pierde todo interés, ya que los collares son personalizados. Es decir, que Jackie Kaufman se tomará la molestia de hacer un collar de plata de la nariz de nuestro perro, no de un modelo escogido al azar que cobre por horas de posado. Al exponerle el caso, Jackie nos mandará los materiales necesarios para hacer el molde y una dirección, la suya, a la que mandarlo. El resto será cuestión de esperar.
Ni que decir tiene que el realismo del collar dependerá en gran medida de nuestra habilidad para someter al perro a nuestros designios, y quizás se resista un poco a que le estampen el morro contra el molde. Como opción, siempre podemos usar la clásica huella, el rabo o, si tenéis ánimo, los ojos:
Collar perruno visto en Monkeyzen
Perro extraño visto en WTF Japan seriously





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