Ataúd Escena del Crimen

Este es el Ataúd Escena del Crimen o Ataúd Caída desde un Quinto Piso. Su uso requiere que el cuerpo no sea movido ni un ápice de su posición final para que sea esa posición la que quede para la posteridad. Porque el hecho de que todos muramos no significa que todos muramos de la misma forma. El cuerpo no debe ser manipulado ni mancillado ni vestido, y a los elogios y lágrimas habituales habrá que sumar un cierto tono de ironía.

Es obra de Faustine Gau, que cree fervientemente en lo dicho y a quien le sugeriría que ampliara el catálogo con otras posturas a fin de llegar a un mayor número de clientes. La muerte por aplastamiento de yunque aéreo, por ejemplo, es bastante común, y no hay forma de meter al difunto y al yunque en un ataúd normal; al final siempre se acaba descartando al yunque con la típica excusa de que, bueno, nunca estuvo vivo. Lo que en realidad significa que tiene derecho a un funeral más ostentoso por ser un muerto más antiguo. Tiene más loyalties.

Porque todo está muerto hasta que vive; el caso contrario (todo está vivo hasta que muere) implicaría que el proceso de fabricación de una silla conlleva el asesinato de la propia silla, y eso sería un hecho demasiado cruel para aceptar así, sin más, a lo loco, un jueves por la tarde. Y por ahí no paso.

Visto en Neatorama

Maceta funeraria

Las macetas se usan para crear vida en ellas. Cuando una maceta cae (o es lanzada) desde un balcón y acaba con la vida de alguien, es la creación de una vida abriéndose paso con la muerte de otra. Pero si a esa maceta le añadimos las cenizas de un muerto, será la unión de una vida (la de la planta) con la muerte de un antepasado (en cenizas) acabando con la vida de alguien, lo que hace la historia más redonda porque le añadimos un valor histórico.

Si uno no es dado a asesinar gente con macetas (todavía hay gente que reprime sus instintos más básicos), siempre es bonito pensar que las cenizas de alguien querido van a contribuir al nacimiento de una planta. La Spiritree es una urna biodegradable que permite que las cenizas "alimenten" y vigilen el crecimiento de la nueva vida.

Lo mejor, como siempre, el precio: 200 euros.

Visto en Geekologie

 

Ataúd de beicon

J&D Foods es el fabricante del ataúd de beicon. Aclaro: no es de beicon, está pintado imitando al beicon, ya que en caso contrario se correría el riesgo de convertir el funeral en una parrilla. Por menos de 3.000 euros podremos pasar toda la eternidad rodeados de beicon, algo que, en principio, se asemeja al paraíso.

Ahora bien, si uno compra un ataúd de beicon es porque le encanta el beicon, lo que significa que probablemente será el propio beicon el que lo lleve a la tumba tanto literal como figurativamente. Así que rendir homenaje a nuestro propio asesino igual es algo que no todo el mundo entienda, aunque poco importará llegado el momento. En serio, cuando los niveles de colesterol son tan altos que toman conciencia de su propia existencia y te susurran planes maléficos y listas de la compra, quizás sea el momento de desenfundar una lechuga. Es una sugerencia.

Visto en Nothing to do with Arbroath

Funerales en una Harley-Davidson

Joerg Grossmann, oriundo de Alemania, ha creado un negocio de lo más insólito: por sólo 1.300 euros te da un paseo en su Harley-Davidson. El único requisito, aparte del dinero, es estar muerto. La forma de morir es de libre elección; Joerg no ha establecido norma alguna al respecto, pero, considerando que te van a ver tus amigos y tu familia con un tipo duro a los mandos de una Harley, sería de agradecer una muerte digna, una pelea de taberna o una borrachera de las que hacen historia.

Una vez muerto (nada de fingir, que nos conocemos) te vestirán con tus mejores galas; el bueno de Joerg te introducirá en el remolque mortuorio (aviso: no tiene frigobar) y te dará una última vuelta antes de entregarte a los gusanos.

Si lo de morir no te va, ya que hay gustos para todo, siempre puedes negociar con Joerg una tarifa para organizar una competición de Autos Locos. Seguro que es de los que guardan un criadero de murciélagos en el desván.

Visto en The Huffington Post

Una ordenanza municipal prohibe morir

Dos pueblos enfrentados, un solo cementerio y la tendencia de la gente a morir: he ahí los ingredientes del drama.

Falciano de Massico, Italia: un pequeño pueblo sin cementerio que solía enterrar a los difuntos en el del pueblo vecino. Una disputa entre ambas comunidades ha llevado al alcalde a promulgar una ordenanza municipal que prohibe morir a sus habitantes.

El caso es que el pueblo de 4.000 habitantes no puede permitirse construir un cementerio; mientras se busca una forma alternativa de enterrarlos, "queda prohibido, según las posibilidades de cada uno, a los ciudadanos residentes y afines, sobrepasar los límites de la vida terrenal para transitar al más allá”.

Se prevé que ciertos elementos subversivos del sistema (ancianos y enfermos) hagan caso omiso a la medida; sus ejemplos podrían dar lugar a la formación de asociaciones suicidas antisistema y bandas de forajidos con pulmonía.

Visto en Planeta Curioso

 

 

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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